Raymond
Brown, “Las iglesias que los apóstoles
nos dejaron” Bilbao, 1986.
Resumen
del libro.
1. La era sub-apostólica en el NT.
Llamamos “época apostólica” al segundo tercio del siglo I dado que, hacia el
año 67, los tres apóstoles de los que tenemos un conocimiento detallado en el
NT -Pedro, Pablo y Santiago “el hermano del Señor- habían desaparecido de la
escena. Santiago, hijo de Zebedeo, ya había sido martirizado al principio de
los años 40, y de los demás apóstoles casi lo único que tenemos son sus
nombres.
Al último tercio del siglo I lo
llamamos “época sub-apóstolica”,
pues vive a la sombra de los grandes apóstoles de la época anterior, siendo la
fidelidad a la memoria de estos grandes apóstoles su característica dominante.
La mayor parte del NT fue puesta por escrito en este período.
A finales del siglo I y principios
del siglo II tenemos la “época
post-apostólica” donde ya aparecen escritos cristianos puestos bajo el
propio nombre de su autor: las cartas de Ignacio, la carta de Clemente. Esta
“tercera generación” se estaba alejando de la tutela directa de los apóstoles.
En las siguientes secciones se
estudiarán las iglesias detectables en el NT, a través de los escritos
sub-apóstolicos canónicos, tratando de determinar qué respuesta se dio en cada
caso al problema de la continuidad eclesial ante la desaparición física de los
grandes apóstoles.
2. Las Cartas Pastorales y la importancia de la
estructura eclesial.
- Dificultades:
la desaparición física del apóstol y la aparición de falsos doctores.
- Cambio de
eje: de la actividad misionera al cuidado
pastoral de los ya evangelizados.
- Respuesta
a las dificultades: lograr una sólida
estructura eclesial (epíscopos, presbíteros, diáconos).
- Funciones
de los pastores:
1) ser los maestros oficiales, aferrándose a la doctrina recibida y
rechazando cualquier
enseñanza innovadora.
2) puesto que la iglesia es la “casa
de Dios”, los pastores deben ser como los padres, administrando la casa, dando
ejemplo y procurando disciplina.
- Virtudes
de los pastores:
- se les exige virtudes de tipo institucional (prudencia, sobriedad,
respetabilidad) que garanticen una benéfica gestión de gobierno. Se supone la
estabilidad del pastor en un lugar, y una gestión prolongada al frente de su
comunidad.
- si bien se aprecian los dones
carismáticos, se está dispuesto a sacrificarlos por otras cualidades más
comunes que garanticen la armonía de la comunidad.
- Fundamento
de la disciplina eclesial:
1) Si la iglesia constituye una
sociedad, las reglamentaciones -constitutivas
o no- son un desarrollo natural, propio de la naturaleza de la Iglesia.
2) Se puede cuestionar la sabiduría
de los requisitos que cada iglesia ha establecido para sus pastores, pero el
derecho de establecer dichos requisitos parece suponerse desde el principio.
Los tres
elementos fundamentales de las Pastorales (aspectos positivos y negativos).
1) Estructura
institucional sólidamente establecida, para preservar la tradición apostólica.
- función principal de los sucesores
de los apóstoles: conservar la sana doctrina.
- no hay lugar para nuevas ideas.
- los creyentes deben someterse a
las autoridades, tanto religiosas como civiles.
- suma
importancia de la sucesión apostólica, en el plano institucional.
- el mayor
peligro: que este control oficial -que fue introducido en un momento de crisis-
llegue a considerarse el modo de vida permanente o “normal” en la Iglesia.
- otro peligro:
el temor a nuevas ideas obstruye el crecimiento constructivo, el diálogo, la
inculturación. En realidad, a veces el mayor peligro es la no existencia de
ideas.
2) Las cualidades pastorales que se recomiendan son más
administrativas que evangelizadoras
- se privilegian
virtudes como la prudencia, la sobriedad, el equilibrio.
- la finalidad es
una administración benevolente, eficiente y prolongada.
- estamos
bastante lejos del dinamismo y de la agresividad evangelizadora de Pablo.
- de nuevo, el
peligro es considerar como un estado eclesial ideal lo que fue una respuesta a
un momento de crisis.
3) Visión dualista de la falsedad y la verdad.
- el clima de
controversia tiende a anular los matices y a favorecer polarizaciones.
- no se deja
lugar al pluralismo (que no sólo es bueno, sino inevitable).
- fuerte
distinción entre los dirigentes que enseñan, y los demás que callan y aprenden.
- se favorece una
estructura verticalista, sin participación de los inferiores.
Conclusión: aún señalando estos
aspectos negativos, las pastorales muestran un enorme acierto al insistir en
una administración firme por parte de maestros oficiales. Si esta propuesta a
tendido a dominar la historia de la Iglesia es precisamente porque funciona
bien. Las comunidades que han ignorado este hecho, generalmente han tenido una
vida corta.
3. La tradición paulina de Col. y Ef. : la Iglesia
que ha de amarse como Cuerpo de Cristo.
Semejanzas
con las Pastorales:
- reconocen la figura de Pablo como
autoridad apostólica.
- conocen el aspecto institucional
de la Iglesia (Ef. 2,19s).
- dan indicaciones para el
comportamiento ético de la familia cristiana.
- hay problemas con falsas
enseñanzas (Col. 2,8-23).
Diferencias
con las Pastorales:
- no acentúan el aspecto
institucional.
- conocen una estructura eclesial
carismática (Ef. 4,11).
La respuesta de Col.-Ef.:
- ofrecen una, visión positiva idealizada,
de la Iglesia, considerada como una realidad universal, que abarca el
cosmos entero, recapitulando en Cristo a
toda la creación (incluidos los poderes celestiales).
- la Iglesia no es una corporación
(como en las Pastorales) sino el cuerpo
viviente de Cristo, que está en constante
crecimiento; lo esencial es mantenerse unido
vitalmente con Cristo, que es su Cabeza [1].
- el tema del amor de Cristo a la iglesia aparece con fuerza, en clave esponsal
(Ef. 5, 21ss) [2].
- la santidad es un elemento importante: Cristo murió para santificar a
la Iglesia (Ef. 5,27) y como está unido esponsalmente con ella, la santidad de
Cristo se manifiesta en ella.
La Iglesia
y el Reino: Col. es el escrito que más
radicalmente identifica la Iglesia con el Reino: la Iglesia es el “reino del
Hijo de su amor” (1,13s).
Escatología
realizada: el rasgo anterior puede estar
relacionado con la escatología realizada
que exponen estas cartas (Col. 2,12; Ef. 2,6) [3]. No
obstante, no se desconoce que la gloria celestial está aún por realizarse (Col.
3,1-3).
Reconciliación
universal: en Cristo han sido reconciliadas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra.
Los poderes angélicos que reconocieron a Cristo forman parte de su cuerpo.
Pleroma: Col. afirma que en Cristo habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente (2,9). Ef. integra a la Iglesia como “su cuerpo, la plenitud del que lo
llena todo en todo” (1,23). La doxología de Ef. 3,21 manifiesta el carácter
casi divino que estas cartas dan a la Iglesia.
Aciertos y
limitaciones.
+ la noción de Cuerpo de Cristo para
describir a la Iglesia es específicamente cristiana (no así, por ejemplo, la de
Pueblo de Dios que es aplicable a Israel).
+ la eclesiología de Col.-Ef.
establece una relación personalizada, basada en el amor -e iniciada en el amor
de Cristo por su Iglesia- que permite una adhesión eclesial mucho más profunda
que la visión institucional de las Pastorales.
+ la convicción de la santidad
esencial de la Iglesia -más allá de los pecados de sus miembros- es una visión
de fe, que permite superar los escándalos.
- pero esta santidad de la iglesia
puede volverse un aspecto negativo, si lleva a ocultar las fallas de los
cristianos, especialmente de las figuras públicas de la iglesia. Muchas veces
los cristianos no han sabido tratar con madurez la tensión de una Iglesia santa
llena de pecadores. Si prevalece una imagen triunfalista, que luego caerá, la
desilusión puede ser catastrófica. Así como la debilidad de Cristo crucificado
fue escándalo para los judíos, hoy la debilidad de la Iglesia es el escándalo
que hay que superar por medio de la fe.
- otro aspecto negativo es que esta
eclesiología no deja lugar para la reforma: resulta difícil pensar en reformar
a una iglesia inmaculada, sin mancha ni arruga.
- el acento puesto en la Iglesia
universal, relega el sentido y función de las iglesias locales.
- al considerar una Iglesia
universal, que lo abarca todo, no queda espacio para plantearse qué pasa con
una gran parte del mundo que aún no ha aceptado el evangelio.
4. La tradición paulina de Lucas-Hechos: la
Iglesia y el Espíritu.
Lucas y
Pablo: Lc-Hch. es otro ejemplo de tradición
paulina, aunque el autor parece no conocer las epístolas. Pablo aparece no
tanto como autoridad doctrinal cuanto como misionero testimonial, encargado por
Dios para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra, integrando a los
paganos.
Lucas y la
Iglesia:
en Hch. la palabra “iglesia” se aplica a las comunidades locales. No
obstante esto, Lucas es reconocido como el teólogo por excelencia de la Iglesia
una, santa, católica y apostólica.
- Lucas dio un audaz paso eclesial
al añadir a su libro sobre Jesús un segundo libro sobre los primeros años del
Cristianismo. De este modo prolonga la historia, dándole un sentido de continuidad que se realiza:
- por medio de Jesús,
quien reaparece al principio de Hch. reafirmando a los Once, prometiendo el
Espíritu y encargándoles la misión de ser testigos suyos.
- personas que
acompañaron a Jesús durante su ministerio público y que reaparecen en Hch.: los
apóstoles, las mujeres, su madre y sus hermanos, etc.
- Pablo no estaba entre
aquellos, pero recibe de Jesús Resucitado su misión, que luego es confirmada
por Pedro y Santiago. Hch. nos muestra a Pablo como el continuador de Pedro: hace
el mismo tipo de milagros y expone la misma doctrina.
- A su vez, Pablo elige
presbíteros en cada iglesia, dando continuidad a la historia aunque él
desaparezca (Hch. 14,23; cfr. 20,28).
La Iglesia
e Israel: pero la continuidad se prolonga también
hacia atrás: Jesús y su Iglesia se mantienen en continuidad con toda la
tradición de Israel.
- las personas que aparecen en Lc.
1-2 -Zacarías, Isabel, Simeón, Ana- son
judíos piadosos que salen al encuentro de Jesús y lo aceptan. Además, todo allí
se hace “conforme a la Ley”.
- asimismo, los primeros cristianos
que nos muestra Hch. conservan la piedad de Israel.
- el mismo Espíritu que condujo a
los profetas comienza tanto la historia de Jesús como la historia de la
Iglesia.
- La continuidad que discurre a
través de Israel, Jesús, Pedro y Pablo, la resume Hch. 24,14.
El Espíritu
y la Iglesia: la característica distintiva de la
eclesiología de Lucas es la presencia eclipsante del Espíritu. El Espíritu es
el protagonista.
- la palabra pneuma aparece 70 veces en Hch. (es el 20% de veces que aparece en
el NT).
- Lucas omite toda referencia a
Pedro después que éste confirma la misión de Pablo, y omite todo dato ulterior
sobre Pablo una vez que éste llega a Roma: Lucas no tiene ningún interés en los
hombres como hombres, sino en cuanto vehículos del Espíritu.
- en Hch. Jesús asciende al cielo,
mientras sus discípulos permanecen en la tierra, y el Espíritu es quien ocupa
el lugar de Cristo en la tierra: la importancia que Hch. atribuye al Espíritu
en la historia de la Iglesia es exclusiva suya en el NT [4].
- la imagen del viento para
representar al Espíritu remite tanto a la primera creación (Gn. 1,2) como al
Dios de la tormenta que baja al monte Sinaí para pactar la alianza (Ex.
19,16ss). En Hch., Jerusalén reemplaza al Sinaí como lugar de la nueva alianza
que alcanzará a todos los hombres, en un nuevo acto creativo de Dios.
- en todo Hch. es el Espíritu quien
capacita y dirige a los agentes humanos, quienes habrían dudado o elegido
erróneamente sin su ayuda (p. 68 +).
Aspectos
positivos y negativos:
+ La continuidad que integra a Israel, Jesús, Pedro, Pablo y sus
sucesores manifiesta el cuidadoso plan de Dios para su iglesia. Y da la firme
esperanza de que ese cuidado de Dios continuará en el futuro, a pesar de la
desaparición de los apóstoles.
+ Además de esa continuidad -tan
apreciada por los cristianos de origen judío- Lucas pone al cristianismo en diálogo con la cultura
y personalidades de la época [5], lo cual
da a los cristianos gentiles motivos para enorgullecerse de su nueva religión.
+ Pero lo más importante es la presencia del Espíritu, que
interviene en los momentos cruciales, guiando a los líderes humanos. Esta ayuda
omnipresente del Espíritu relativiza la importancia de los hombres, incluso los
de la generación apostólica. Esta experiencia en la fe, de la presencia del
Espíritu en la Iglesia, ha perdurado desde entonces en la conciencia cristiana.
- Un primer aspecto negativo es la
imagen triunfal de un cristianismo en constante crecimiento. La eclesiología de
Lucas no nos prepara para los momentos en que la difusión del cristianismo se
paraliza o decae.
- Un peligro similar de triunfalismo
puede derivarse del papel que el Espíritu tiene en la iglesia, según Lucas. Se
puede llegar a pensar que el Espíritu siempre tendrá que venir en nuestro
rescate, como un deus ex machina [6].
5. La
tradición petrina de I Pedro: la Iglesia como Pueblo de Dios.
Vínculos
entre 1 Pe y los escritos paulinos: hay estrechas
relaciones entre esta carta -que fue escrita en Roma por un discípulo de Pedro
en los años 80-90- y el pensamiento
paulino. Sobre todo es significativo el paralelismo entre 1 Pe. y Rm.
La iglesia
de Roma: comunidad fuertemente vinculada a sus
orígenes judíos y más cercana a Santiago y Pedro que a Pablo [7]. Ya en
la carta de Clemente a los corintios aparecen Pedro y Pablo (en ese orden) como
los pilares de la iglesia; ese mismo orden se mantiene en los primeros
documentos de la iglesia de Roma: la aportación paulina es filtrada ahora por
el prisma de la cristiandad petrina.
La
eclesiología de 1 Pe.: insiste en la descripción
de la iglesia sobre el trasfondo de Israel, coherentemente con la imagen de la
cristiandad romana que se acaba de describir.
- la carta se dirige a gentiles
convertidos unos años antes, que habitan en las regiones del Ponto, Galacia,
Capadocia, Asia y Bitinia. La mayor parte de esta área está al norte de la zona
evangelizada por Pablo, y habría sido evangelizada por misioneros de Pedro y
Santiago. Después de la muerte de Pedro, la iglesia de Roma se consideraba
responsable de la continuidad de esa misión. Según parece, los destinatarios
estaban soportando una dura prueba.
- el primer capítulo ofrece una
visión fundamental de la conversión y la vida cristiana. Estos presupuestos
básicos del cristianismo están influidos fuertemente por el AT: el éxodo, la
marcha por el desierto y la tierra prometida son motivos aplicados ahora a la
vida cristiana.
- las imágenes tomadas de la
historia de Israel aparecen también en 1 Pe 2 aplicadas al culto.
- el análisis del lenguaje demuestra
que 1 Pe. conoce las mismas estructuras eclesiales que las Pastorales
(presbítero, etc.), pero no insiste en el aspecto institucional, sino en la
imagen de la iglesia como Pueblo de Dios, tomada del AT.
Aspectos
positivos y negativos.
+ El problema de la comunidad
destinataria de la carta era el sentirse excluidos del resto de la sociedad,
que los consideraba una secta extraña. Por eso la tentación era volver al
estilo de vida anterior (incluido el aspecto religioso) para evitar esa
situación de alienación. Para neutralizar esta situación, el autor de 1 Pe.
transfiere a la comunidad cristiana el orgullo
israelita de ser “Pueblo de Dios”,
con sus condiciones peculiares de ser y de vivir (cf. 2,9s).
+ Con esto se subraya que la pertenencia a la iglesia ofrece beneficios
reales. Si se toma conciencia de la nueva
dignidad y las nuevas relaciones que establece la persona con Dios y con el
Pueblo de Dios al abrazar el cristianismo, se refuerza el deseo de pertenecer a este Pueblo [8].
+ Se subraya la dignidad sacerdotal del conjunto del Pueblo de Dios, lo cual
establece a todos los creyentes en un status único, otorgado por medio del
bautismo [9].
- El principal aspecto negativo es
el sentimiento de élite que puede generar un sentido exagerado de pertenencia.
Esto tiende a mirar con menosprecio a “los de fuera”, y a recibir de ellos,
como reacción, una actitud de rechazo. Nada de esto favorece la evangelización
ni la comunión.
+ La solución de este problema -indicada
ya en el AT- es que la dignidad de ser Pueblo de Dios, no presupone mérito
alguno de parte del pueblo, sino sólo la gracia de Dios.
- Otro problema de un exagerado
sentido de pertenencia es subrayar hasta tal punto que “fuera de la Iglesia no
hay salvación”, que se llegue a olvidar la voluntad salvífica universal de
Dios, y los elementos de verdad y santidad que hay fuera de la Iglesia, como ha
señalado el Vaticano II.
- 1 Pe. no parece tener en cuenta
que los judíos se han considerado -y muchos aún se consideran- el Pueblo de
Dios. Nuestra carta no menciona nunca a Israel, a los judíos, o la unión de los
dos pueblos -judíos y gentiles- en uno [10].
6. El cuarto evangelio: la Iglesia como una
comunidad de personas íntimamente unidas a Jesús.
Persona y
comunidad: Si bien la noción de Cuerpo de Cristo
de Col.-Ef. y la noción de Pueblo de Dios de 1 Pe. son bastante diferentes,
ambas subrayan el aspecto comunitario. La tradición del Discípulo amado, en
cambio, enfatiza la relación del cristiano individual con Jesús, de un modo que
no tiene paralelo en el NT [11]. Otro
aspecto de la eclesiología de Juan es la presencia del Paráclito en el
creyente. Aunque este segundo aspecto se relaciona con el primero será tratado
aparte (en el nº 7).
Cristología
y eclesiología en Jn.: la eclesiología de Juan
está dominada por su profunda cristología. Los rasgos principales de ésta son:
1) afirmación explícita de la preexistencia
del Hijo de Dios.
2) escatología realizada: la aceptación o no
de la revelación del Hijo, ya constituye
“el Juicio”.
3) el Hijo puede darnos la vida divina,
porque como Hijo la ha recibido del Padre.
4) el cristiano nace por la fe en Jesús, y a
él tiene que continuar unido para tener vida.
- para exponer esto, Juan usa
símbolos vivientes (la vid) y no inertes (piedra angular).
- en esta misma línea, Juan no habla
de “entrar en el Reino”, sino de adherir a Jesús, por eso -para Juan- Jesús no sólo es el “fundador de la Iglesia”
sino que estar unido a él es “ser Iglesia”.
- igualmente, con los sacramentos:
Jesús no los “instituye” sino que él mismo da la vida divina, tanto por medio
de “el agua y el Espíritu” (Jn.3) como por medio de su carne y sangre (Jn.6).
5) la relación personal con Jesús es más
importante que los cargos que hay en la Iglesia.
- nótese que a diferencia de Pablo
-que señala la variedad de órganos del cuerpo y sus distintas funciones- Juan
sólo señala la vid (Jesús) y los sarmientos (los cristianos).
- aún más sorprendente es la
ausencia total de la palabra “apóstol” en el Cuarto Evangelio, mientras que la
figura destacada es “el discípulo a quien Jesús amaba” [12]. Así se
enfatiza la dignidad común de
“discípulo”, y lo que confiere esta dignidad es el amor de Jesús.
- la comparación entre este
“discípulo amado” y Pedro es una constante en el Cuarto Evangelio (¡se los
compara siete veces!) y siempre destaca la figura del discípulo amado [13].
- este igualitarismo joánico incluye
a las mujeres: la samaritana lleva a la fe a un pueblo entero; Marta pronuncia
una confesión de fe que Mateo reserva a Pedro (Jn. 11,27); María Magdalena
aparece como apostola apostolorum;
Marta y María aparecen junto con Lázaro como “(discípulas) amadas de Jesús”
(cf. 11,5) [14].
En resumen, la
eclesiología de Juan se basa en su cristología: Jesús es el Hijo de Dios,
fuente de la que mana la vida divina; él es la vid y el pastor; creer en Jesús
y permanecer “en él” es estar salvado;
él es quien
vivifica a la comunidad por medio de los sacramentos; la única dignidad es la
de ser discípulo de Jesús.
Aspectos
positivos y negativos:
+ la relación individual con Jesús es un elemento imprescindible para
una eclesiología sólida: la relación de amor con Jesús que formaba parte del
seguimiento durante su vida prepascual, se mantiene como una necesidad intrínseca
y permanente de la Iglesia. Una comunidad cristiana que olvide este aspecto,
pierde vitalidad y desaparece.
- una consecuencia negativa: se
puede caer en el individualismo, si
se exagera este aspecto.
+ un segundo aspecto positivo es la igualdad fundamental que Juan establece
entre todos los miembros de la iglesia,
destacando el valor de ser discípulo
amado por Jesús.
- Otros aspectos evaluables de la
eclesiología de Juan serán expuestos a continuación.
7. Las cartas joánicas: la Iglesia como una
comunidad de individuos guiados por el Paráclito.
La historia
de la comunidad joánica: para comprender la
doctrina sobre el Paráclito es importante conocer la historia previa de la
comunidad del discípulo amado:
- originariamente, esta comunidad estuvo muy
cercana al conjunto del movimiento cristiano.
- luego asumió a conversos samaritanos (Jn.
4), y a helenistas radicales del estilo de Esteban (Hech. 7) quienes, sin
romper la comunión con el tronco hebreo de Jerusalén, se separan en lo administrativo
y niegan la presencia de Dios en el Templo. Estos cristianos helenistas son los
que convierten a Samaría (y no Pedro o los Doce).
- esta mezcolanza puedo haber acelerado los
desarrollos innovadores de la teología joánica, lo cual hacía a esta comunidad
joánica especialmente problemática para los judíos que no creían en Jesús.
- por eso, en el Cuarto Evangelio, los
oponentes de Jesús son “los judíos”.
- el odio de estos “judíos” hacia Jesús es
cada vez mayor, porque Jesús se hace igual a Dios [15] (Jn.
5ss), hasta llegar a una oposición entre ser discípulo de Jesús y ser discípulo
de Moisés (9,28-33): la comunidad joánica -como el ciego ya curado de Jn. 9- es
expulsada de la sinagoga.
- la reacción verbal del Jesús joánico es
dura: los judíos son hijo del diablo y homicidas como él (8, 40ss).
- la expulsión de la sinagoga condujo a los
cristianos joánicos a acentuar la divinidad de Jesús.
- también el clima judicial que presenta el
Cuarto Evangelio (acusaciones, testimonios, juicio), tiene que ver con esta
controversia con los judíos.
- esta controversia también explica los
elementos que están ausentes en el Cuarto Evangelio:
- se subraya tanto la divinidad de
Jesús, que casi no aparecen sus limitaciones humanas [16].
- no se mencionan directrices
morales, pues los mandamientos no eran el tema de discusión, sino el creer o no
creer en Jesús.
- en resumen, como generalmente ocurre en
las discusiones acaloradas, Juan acentúa mucho algunos aspectos y olvida
completamente otros, que no hacen a la discusión.
La doctrina
sobre el Paráclito: la singularidad de la
doctrina joánica sobre el Paráclito se inscribe en el contexto de la polémica
antes descrita. La cristología de Juan eleva también a su pneumatología,
presentando al Espíritu con un carácter explícitamente
personal -que no tenía en las primeras reflexiones cristianas - y dándole
un nombre -paraklétos- que no es neutro, como lo es pneuma.
El uso legal que el término paraklétos
tiene en sus raíces griegas, se ajusta al clima
judicial que tiene el Cuarto Evangelio: es el abogado o consejero que con su testimonio vence todo ataque y
demuestra que quienes se oponen a Jesús y sus discípulos están equivocados.
Otra función del Paráclito es consolar a los discípulos en los
momentos de problemas. En este aspecto, reemplaza
la presencia de Jesús de una manera
más íntima y duradera, por eso
el mismo Jesús nos dice que nos conviene que él se vaya para que venga el
Paráclito (16,6s).
Y aquí enlaza la pneumatología con
la cristología: la función esencial del
Paráclito es poner a cada cristiano en relación personal con Jesús.
Otro aspecto importante de la
función del Paráclito es la de ser el maestro,
continuador del magisterio de Jesús. No enseñará cosas nuevas sino que, estando
presente en el corazón de cada
cristiano, situará el mensaje de Jesús en
cada momento y lugar concretos. De este modo, el Paráclito aparece como un
maestro vivo, que si bien no añade cosas nuevas, tampoco se limita a repetir
una tradición del pasado muerto.
Aspectos
positivos y negativos.
+ la doctrina sobre el Paráclito da fuerza a la eclesiología de Juan: la
presencia viviente del Espíritu en los discípulos hace indiscutible su
cristología, en el enfrentamiento con “los judíos”.
+ asimismo subraya el igualitarismo joánico que vimos en el
capítulo anterior: todos los discípulos tienen el Paráclito, del mismo modo que
lo tuvo la primera generación cristiana. La eclesiología de Juan supera todas
las barreras de espacio y de tiempo:
todos están unidos a Jesús.
- Todo esto es fundamentalmente
positivo, pero las epístolas nos muestran trágicos
efectos secundarios: se ha producido una fuerte división dentro de la comunidad joánica, la cual -en el
fondo- tiene que ver con la relación entre Escritura y Tradición. Así, según
parece, la facción secesionista tomaba los datos del Cuarto Evangelio al pie de
la letra, y sin relación con otros contenidos de fe, que el autor -en el calor
de la polémica- había dejado de consignar. De este modo, negaban la humanidad
real de Jesús y el aspecto redentor de su muerte, y también negaban la
necesidad de vivir según una ética, pues el único pecado es no creer. En
síntesis, los aspectos negativos derivados pueden resumirse en cuatro puntos:
1) Parcialidad de una teología configurada en la polémica: el Cuarto
Evangelio enfatiza la divinidad de Jesús y la importancia de la fe. No hubo
problemas mientras esto fue leído por cristianos que sabían -además- sobre su
verdadera humanidad y de la necesidad de vivir como él vivió. Pero la siguiente
generación recibió sólo los contenidos que eran objeto de discusión con “los
judíos” y, de este modo, las acentuaciones del Cuarto Evangelio se
radicalizaron, volviéndose inaceptables. Por eso, el autor de las epístolas
debe remontarse al “principio”, a lo
vieron y oyeron (cf. 1 Jn 1,1) para completar algunos datos que no fueron escritos en el Cuarto
Evangelio, y que la generación actual desconoce
[17].
2) Pérdida de la tradición a causa de la polémica y de la expulsión:
la comunidad joánica tenía mas cosas en común con la sinagoga -un sólo Dios,
las Escrituras, la ética, etc.- que con el mundo pagano. Pero en la polémica se
tiende a resaltar lo que divide y a olvidar lo común. Y, si entre los
expulsados, hay un deslizamiento teológico que tiende a radicalizar aún más los
puntos de división suceden dos cosas: 1) el grupo expulsor se confirma a sí
mismo en que su decisión de expulsar al otro grupo fue acertada; 2) el grupo
expulsado se vuelve incapaz de recuperar los elementos valederos de la
tradición común, olvidados durante la polémica, y se vuelve secta.
Esta recuperación es lo que intenta
el autor de las epístolas joánicas: en ningún momento contradice al Cuarto
Evangelio, sino que intenta situarlo en su contexto, explicitando elementos que
indudablemente el evangelista daba por seguros, pero que nunca mencionó ni
recalcó en su obra.
3) Hostilidad hacia los extraños, que limita el amor a sólo “los
hermanos”: en el Cuarto Evangelio se trata con extrema dureza a “los de
fuera”, es decir, a “los judíos” (hijos del diablo, homicidas, mentirosos).
Cuando se produce el cisma interno en la comunidad joánica, ambos grupos se
tratan mutuamente con esa misma dureza (anticristos). En este contexto, el
mandamiento del amor al prójimo de los sinópticos -que incluye a enemigos y
extraños-, se convierte en mandamiento de amor al hermano, es decir, al miembro
de mi mismo grupo. De nuevo aparece el particularismo sectario [18].
Incluso, Juan olvida que Jesús acogió a “los de fuera” -pecadores, prostitutas,
publicanos- y sólo señala que amó “a los suyos” (13,1).
4) Divisiones incontrolables que se generan por apelación al Paráclito:
la idea de un maestro divino en el corazón de cada creyente es una de las más
grandes contribuciones que el Cuarto Evangelio hizo al cristianismo. Sólo que
no nos dice qué hay que hacer cuando los creyentes que poseen el Paráclito no
se ponen de acuerdo. Las epístolas nos muestran lo que sucede: se rompe la
comunión. Si el Espíritu es la autoridad
mayor y única -y cada parte apela a Él para mantener su postura- es totalmente imposible llegar a un acuerdo,
y no hay forma de controlar las sucesivas divisiones que se producirán. De
hecho, en el siglo II, la mayor parte de la comunidad joánica derivó hacia el
gnosticismo, mientras una rama se integró a la “iglesia católica” aceptando la
existencia de pastores humanos (como evidencia el “suplemento” que es Jn. 21,
sobre todo vv. 15-17) [19].
Conclusión: la eclesiología joánica es la más atractiva y excitante del NT,
pero es también una de las menos estables. Por otra parte, si bien el Cuarto
Evangelio no puede ser la guía única para la Iglesia, nos recuerda
constantemente el lugar único que tiene que ocupar Jesús en la vida de cada
cristiano.
8. La cristiandad judeo-gentil en Mateo: una
autoridad que no sustituye a Jesús.
Mateo y la
eclesiología: Mt. tiene una prioridad
eclesiológica difícil de sustituir. Es el único evangelista que usa la palabra
“iglesia”, y fue el evangelio más adecuado para las necesidades de la iglesia
posterior, sea en la catequesis, en la liturgia, en la predicación, etc.,
siendo el más citado por los Santos Padres. Mc. fue prácticamente eclipsado por
Mt. (más del 90% de los versículos de Marcos son citados por Mateo, por lo que
no se sentía necesidad de leer a Mc. mismo). Por otra parte, Mt. tuvo una
extraordinaria capacidad para recoger y organizar el mensaje, lo cual hizo de
su evangelio la mejor guía práctica para la vida del cristiano.
Mateo,
Lucas y Juan: tanto Mt. como Jn. escriben en
medio de una gran adversidad, y ambos han entrelazado en la vida de Jesús los
problemas que sus comunidades tuvieron décadas después. Lucas, por su parte, ha
distinguido estas dos etapas, escribiendo por separado el libro de los Hechos.
Analizando la mezcla de imágenes pre y postresurreccionales, se descubre que
Mateo era un cristiano de origen judío y ex escriba, y que trabajaba en una
escuela que podía utilizar varias versiones de las Escrituras.
El Jesús de
Mateo: Jesús no contradice lo mejor de los
valores religiosos de Israel, sino que los consagra, eliminando las argucias de
los rabinos, que viciaban la vivencia profunda de la Ley. Es más, Jesús exige
una justicia mayor que la de los fariseos, y puede exigir esto porque Él es el
maestro supremo y la encarnación perfecta de la justicia.
Mateo y
Pablo: esta visión no es incompatible con la de
Pablo, con quien probablemente Mateo tenía en común su formación farisea, pues
para ambos “Cristo es el fin de la Ley”, aunque con distintos acentos. Y esto
siempre ha sido así en la Iglesia, y nunca ha creado conflicto a los cristianos
inteligentes: hay quienes acentúan la libertad respecto de la ley, y quienes
acentúan el cumplimiento de la ley sanamente interpretada, sin que ninguno de
los dos grupos acepte ni libertinos ni legalistas.
La
comunidad de Mateo: analizando su obra,
encontramos que la comunidad de Mateo presenta una diversidad étnica. Las dos
recomendaciones dirigidas a los apóstoles “No tomen caminos de gentiles” (10,5)
y “Hagan discípulos a todas las naciones” (28,20) ilustra la historia de la comunidad
de Mateo, que nace en ambiente judío y posteriormente se abre a los paganos. Es
una comunidad asociada íntimamente a los Doce, y sobre todo a Pedro, fieles al
Templo y al Judaísmo pero que, al mismo tiempo, descubrían con sorpresa que los
paganos podían recibir a Cristo y por es debían ser aceptados. Esta comunidad
heterogénea es llamada “iglesia”, término que los LXX utilizaban para destacar
la pureza del Pueblo de Dios. Al llamar “mi iglesia” a este grupo mixto, Jesús
indica que la aceptación de paganos no lesiona la pureza de este nuevo y
verdadero pueblo de Dios.
Las
opciones ante Jesús: ya los relatos de la
infancia nos muestran tres grupos que responden de modo diferente ante Jesús:
judíos piadosos que lo aceptan (José), paganos que lo adoran (los magos) y
judíos que lo rechazan y quieren matarlo (el rey judío, los sacerdotes y
escribas). Estas tres actitudes recorrerán toda la obra de Mateo.
Conflictos
y sus soluciones, en la comunidad de Mateo:
1) Los juicios hostiles de los cristianos
contra escribas y fariseos tuvieron respuesta por parte de ellos: calumnias y persecuciones, negación de
la resurrección de Jesús, y afirmación de que Jesús era hijo ilegítimo. El
resultado es que algunos cristianos abandonan a Jesús [20].
2) Dentro de la comunidad de Mateo también
hay problemas: la riqueza de los carismas se manifiesta, pero también hay
abusos por parte de falsos profetas
que realizan milagros, pero obran injustamente.
3) La relación entre ricos y pobres en la comunidad, era otra posible fuente de
conflictos. Mateo no trata a los ricos con la dureza que lo hace Lucas. Hay una
oportunidad para los ricos si son pobres de espíritu, y tienen hambre y sed de
justicia.
4) Esta misma habilidad pastoral evidencia
mateo en su reflexión sobre la convivencia
del trigo y la cizaña: la misericordia y la paciencia han de prevalecer en
la comunidad, dejando a Dios el juicio final.
5) El mismo equilibrio manifiesta Mateo en
el tema del pago del impuesto: los cristianos se encuentran libres de tal obligación
pero, para evitar ser motivo de escándalo, deberán pagarlo (17,24ss) [21].
6) Es importante, sobre todo, cómo entiende
Mateo el tema de la autoridad en la iglesia. Mateo no rechaza la existencia de
una cátedra con juicio autoritario -al estilo fariseo- siempre y cuando se
acepte que la autoridad viene de Jesús, y que Jesús tiene la última palabra en
todos los casos.
- así, Mateo expresa en términos rabínicos
el tema del poder en la Iglesia (atar/desatar; llaves).
- pero este poder es otorgado por Jesús.
- acepta un fuerte sentido de organización
y autoridad eclesial.
- pero critica duramente a los fariseos, a
fin de que el legalismo no tenga lugar en la iglesia.
Aspectos
positivos y negativos.
+ Gran respeto por la ley y la autoridad.
+ Primacía absoluta de las actitudes de Jesús al interpretar la ley y
ejercer la autoridad. + Con estos dos
elementos Mateo construye una eclesiología de notable solidez y equilibrio. En cierto modo, conjuga la estructura eclesial de las Pastorales
con la presencia personal de Jesús
en la que insiste Juan (también Mt. 28,20 habla de la continuidad de la
presencia de Jesús en la Iglesia). Pero a diferencia de Juan, Mateo mantiene el
equilibrio en el plano ético, uniendo a
la fe la ética evangélica del Sermón de la Montaña.
+ Mt. 18 es el tratamiento práctico
más profundo de la iglesia en el NT, donde Mt. anticipa ciertos peligros. Y hay
que notar que el discurso se dirige explícitamente a las autoridades
eclesiales.
Empieza presentando el problema de
la primacía en la iglesia, al cual responde con el ejemplo de un niño pequeño,
manifestando que en el Reino de los cielos es Dios quien tiene el poder o
autoridad supremos. La grandeza en el Reino corresponderá al grado de cercanía
que cada uno tenga con Dios [22]. Así se
evitará también una ejercicio prepotente de la autoridad, al modo del mundo.
La sección siguiente pone en guardia
contra los escándalos, que afectan sobre todo a los miembros más vulnerables de
la comunidad. Asimismo, advierte a las autoridades eclesiales sobre no
despreciar a estos “pequeños”, actitud que puede ser más escandalosa que una
conducta inadecuada.
El discurso continúa con el rescate
de la oveja extraviada, desafiando los cálculos mundanos acerca de la
eficiencia: una sola oveja extraviada exige toda la dedicación necesaria,
aunque haya 99 en el corral.
Finalmente se indica el camino a
seguir con el descarriado. Primero se señala un delicado proceso de corrección
fraterna, y luego se insiste en el perdón ilimitado.
Resumió: J.F.
[1] Esta unión vital con Jesús mismo hace recordar el rasgo esencial
de la eclesiología joánica. Ver infra.
[2] Tanto la idea de la iglesia como cuerpo, como la relación
esponsal de Cristo con la iglesia aparecen en 1 Cor., pero estas cartas desarrollan
más estos temas; en cambio, las pastorales acentuaron el aspecto institucional,
que también aparece en Pablo: son dos
tradiciones paulinas con acentos diferentes.
[3] Este rasgo también recuerda la teología de Juan.
[4] En las dos tradiciones paulinas vistas anteriormente el papel del
Espíritu es relativamente escaso. La única referencia de importancia es 2 Tm.
1,6s donde se menciona la imposición de manos como medio de transmisión del
Espíritu, a fin de capacitar para el ministerio.
[5] Lucas ubica en la historia el nacimiento y el comienzo del
ministerio público de Jesús; Pablo nació en una ciudad importante, es ciudadano
del imperio, y dialoga con gobernantes, etc.
[6] Brown cierra el capítulo con dos ejemplos contemporáneos sobre la
intervención del Espíritu en la iglesia: el movimiento ecuménico y una profunda
lectura sobre cómo se han equilibrado mutuamente durante el Vaticano II las
tres eclesiologías pospaulinas que hemos visto.
[7] Brown asocia a Pedro y Santiago con una teología que no insistió
en la circuncisión, pero sí en la observancia de ciertas costumbres judías y
características del culto.
[8] Si, además, la vivencia concreta tiende a coincidir con este
nuevo estado de cosas, es decir, si la iglesia es un lugar acogedor,
participativo, que sabe celebrar, etc. aún más fuerte será este deseo de
pertenencia
[9] En ningún lugar del NT se llama “sacerdotes” a los ministros de
la Iglesia.
[10] Ef. 2, 11-22 comparte gran parte del simbolismo israelita que usa
1 Pe., lo cual hace pensar que se trataba de una temática vinculada al
bautismo.
[11] No se desconoce el aspecto comunitario, pues se lo expone en Jn.
10 con la imagen del pastor y del rebaño y en Jn. 15 con el simbolismo de la
vid y los sarmientos. Pero se subraya mucho más la relación individual con
Jesús.
[12] “Apostolos” aparece
sólo en 13,16 pero parece significar sólo “enviado”; además el contexto es
peyorativo para el titulo pues dice que “el enviado no es más que quien le
envía”. El término tampoco aparece en las cartas. El verbo apostellein aparece en 17,18. Por otra parte, sí se menciona a los
Doce (Jn. 6, 67.70s; 20,24)
[13] Cfr. pp. 92s del libro que estamos resumiendo. El nº 7 es
importante en el evangelio de Juan: presenta 7 testigos, 7 semeía, etc.
[14] Nótese el contraste que hay con las Pastorales y su doctrina de
los “maestros oficiales” y su tratamiento peyorativo respecto de la mujer.
[15] El Jesús de Juan, quien después de haber estado con Dios, baja a la gente para contarle acerca de
Dios, conjuga los perfiles de Moisés en el
Sinaí y de la Sabiduría preexistente (Eclo. 24, etc.). Juan no enfatiza
el aspecto davídico de Jesús.
[16] Brown, p. 104 +. Ni
siquiera Jn. 1,14 remarca la humanidad
de Jesús al decir “se hizo carne”, pues el versículo continúa “y hemos visto su
gloria”.
[17] Brown presenta algunos detalles muy interesantes en p. 111s tanto
en lo que se refiere al contexto histórico de la cuestión joánica, como en su
aplicación general a la historia de la Iglesia (sobre todo S. XVI).
[18] Relaciones iglesia-mundo: Col.-Ef. no considera la realidad de un
mundo extracristiano; 1 Pe. olvida que también hay santidad fuera del “pueblo
de Dios”; los escritos joánicos -si bien no dicen “odien al mundo”- mandan “no
amar al mundo” (1 Jn 2,15).
[19] Este cap. 21 de Juan es, entonces, posterior a las epístolas.
[20] Detalles en p. 128 b.
[21] Brown , a la luz de este principio, hace un agudo análisis del
enfrentamiento entre Pedro y Pablo (p. 130).
[22] Con lo cual se recoge la misma doctrina que Juan expresa con la
figura del discípulo amado.
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