sábado, 21 de octubre de 2017

Eclesiología bíblica.

Raymond Brown, “Las iglesias que los apóstoles nos dejaron” Bilbao, 1986.
Resumen del libro.



1. La era sub-apostólica en el NT.

            Llamamos “época apostólica” al segundo tercio del siglo I dado que, hacia el año 67, los tres apóstoles de los que tenemos un conocimiento detallado en el NT -Pedro, Pablo y Santiago “el hermano del Señor- habían desaparecido de la escena. Santiago, hijo de Zebedeo, ya había sido martirizado al principio de los años 40, y de los demás apóstoles casi lo único que tenemos son sus nombres.
            Al último tercio del siglo I lo llamamos “época sub-apóstolica”, pues vive a la sombra de los grandes apóstoles de la época anterior, siendo la fidelidad a la memoria de estos grandes apóstoles su característica dominante. La mayor parte del NT fue puesta por escrito en este período.
            A finales del siglo I y principios del siglo II tenemos la “época post-apostólica” donde ya aparecen escritos cristianos puestos bajo el propio nombre de su autor: las cartas de Ignacio, la carta de Clemente. Esta “tercera generación” se estaba alejando de la tutela directa de los apóstoles.
            En las siguientes secciones se estudiarán las iglesias detectables en el NT, a través de los escritos sub-apóstolicos canónicos, tratando de determinar qué respuesta se dio en cada caso al problema de la continuidad eclesial ante la desaparición física de los grandes apóstoles.


2. Las Cartas Pastorales y la importancia de la estructura eclesial.

- Dificultades: la desaparición física del apóstol y la aparición de falsos doctores.
- Cambio de eje: de la actividad misionera al cuidado pastoral de los ya evangelizados.
- Respuesta a las dificultades: lograr una sólida estructura eclesial (epíscopos, presbíteros, diáconos).
- Funciones de los pastores:
            1) ser los maestros oficiales, aferrándose a la doctrina recibida y rechazando cualquier 

enseñanza innovadora.
            2) puesto que la iglesia es la “casa de Dios”, los pastores deben ser como los padres, administrando la casa, dando ejemplo y procurando disciplina.
- Virtudes de los pastores:
            - se les exige virtudes de tipo institucional (prudencia, sobriedad, respetabilidad) que garanticen una benéfica gestión de gobierno. Se supone la estabilidad del pastor en un lugar, y una gestión prolongada al frente de su comunidad.
            - si bien se aprecian los dones carismáticos, se está dispuesto a sacrificarlos por otras cualidades más comunes que garanticen la armonía de la comunidad.
- Fundamento de la disciplina eclesial:
            1) Si la iglesia constituye una sociedad, las reglamentaciones -constitutivas o no- son un desarrollo natural, propio de la naturaleza de la Iglesia.
            2) Se puede cuestionar la sabiduría de los requisitos que cada iglesia ha establecido para sus pastores, pero el derecho de establecer dichos requisitos parece suponerse desde el principio.

Los tres elementos fundamentales de las Pastorales (aspectos positivos y negativos).

1) Estructura institucional sólidamente establecida, para preservar la tradición apostólica.
            - función principal de los sucesores de los apóstoles: conservar la sana doctrina.
            - no hay lugar para nuevas ideas.
            - los creyentes deben someterse a las autoridades, tanto religiosas como civiles.
            - suma importancia de la sucesión apostólica, en el plano institucional.
            - el mayor peligro: que este control oficial -que fue introducido en un momento de crisis- llegue a considerarse el modo de vida permanente o “normal” en la Iglesia.
            - otro peligro: el temor a nuevas ideas obstruye el crecimiento constructivo, el diálogo, la inculturación. En realidad, a veces el mayor peligro es la no existencia de ideas.
2) Las cualidades pastorales que se recomiendan son más administrativas que evangelizadoras
            - se privilegian virtudes como la prudencia, la sobriedad, el equilibrio.
            - la finalidad es una administración benevolente, eficiente y prolongada.
            - estamos bastante lejos del dinamismo y de la agresividad evangelizadora de Pablo.
            - de nuevo, el peligro es considerar como un estado eclesial ideal lo que fue una respuesta a un momento de crisis.
3) Visión dualista de la falsedad y la verdad.
            - el clima de controversia tiende a anular los matices y a favorecer polarizaciones.
            - no se deja lugar al pluralismo (que no sólo es bueno, sino inevitable).
            - fuerte distinción entre los dirigentes que enseñan, y los demás que callan y aprenden.
            - se favorece una estructura verticalista, sin participación de los inferiores.

Conclusión: aún señalando estos aspectos negativos, las pastorales muestran un enorme acierto al insistir en una administración firme por parte de maestros oficiales. Si esta propuesta a tendido a dominar la historia de la Iglesia es precisamente porque funciona bien. Las comunidades que han ignorado este hecho, generalmente han tenido una vida corta.


3. La tradición paulina de Col. y Ef. : la Iglesia que ha de amarse como Cuerpo de Cristo.

Semejanzas con las Pastorales:
            - reconocen la figura de Pablo como autoridad apostólica.
            - conocen el aspecto institucional de la Iglesia (Ef. 2,19s).
            - dan indicaciones para el comportamiento ético de la familia cristiana.
            - hay problemas con falsas enseñanzas (Col. 2,8-23).
Diferencias con las Pastorales:
            - no acentúan el aspecto institucional.
            - conocen una estructura eclesial carismática (Ef. 4,11).
La respuesta de Col.-Ef.:
            - ofrecen una, visión positiva idealizada, de la Iglesia, considerada como una realidad universal, que abarca el cosmos entero, recapitulando en Cristo a toda la creación (incluidos los poderes celestiales).
            - la Iglesia no es una corporación (como en las Pastorales) sino el cuerpo viviente de Cristo, que está en constante crecimiento; lo esencial es mantenerse unido vitalmente con Cristo, que es su Cabeza [1].
            - el tema del amor de Cristo a la iglesia aparece con fuerza, en clave esponsal (Ef. 5, 21ss) [2].
            - la santidad es un elemento importante: Cristo murió para santificar a la Iglesia (Ef. 5,27) y como está unido esponsalmente con ella, la santidad de Cristo se manifiesta en ella.
La Iglesia y el Reino: Col. es el escrito que más radicalmente identifica la Iglesia con el Reino: la Iglesia es el “reino del Hijo de su amor” (1,13s).
Escatología realizada: el rasgo anterior puede estar relacionado con la escatología realizada que exponen estas cartas (Col. 2,12; Ef. 2,6) [3]. No obstante, no se desconoce que la gloria celestial está aún por realizarse (Col. 3,1-3).
Reconciliación universal: en Cristo han sido reconciliadas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra. Los poderes angélicos que reconocieron a Cristo forman parte de su cuerpo.
Pleroma: Col. afirma que en Cristo habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente (2,9). Ef. integra a la Iglesia como “su cuerpo, la plenitud del que lo llena todo en todo” (1,23). La doxología de Ef. 3,21 manifiesta el carácter casi divino que estas cartas dan a la Iglesia.

Aciertos y limitaciones.
            + la noción de Cuerpo de Cristo para describir a la Iglesia es específicamente cristiana (no así, por ejemplo, la de Pueblo de Dios que es aplicable a Israel).
            + la eclesiología de Col.-Ef. establece una relación personalizada, basada en el amor -e iniciada en el amor de Cristo por su Iglesia- que permite una adhesión eclesial mucho más profunda que la visión institucional de las Pastorales.
            + la convicción de la santidad esencial de la Iglesia -más allá de los pecados de sus miembros- es una visión de fe, que permite superar los escándalos.
            - pero esta santidad de la iglesia puede volverse un aspecto negativo, si lleva a ocultar las fallas de los cristianos, especialmente de las figuras públicas de la iglesia. Muchas veces los cristianos no han sabido tratar con madurez la tensión de una Iglesia santa llena de pecadores. Si prevalece una imagen triunfalista, que luego caerá, la desilusión puede ser catastrófica. Así como la debilidad de Cristo crucificado fue escándalo para los judíos, hoy la debilidad de la Iglesia es el escándalo que hay que superar por medio de la fe.
            - otro aspecto negativo es que esta eclesiología no deja lugar para la reforma: resulta difícil pensar en reformar a una iglesia inmaculada, sin mancha ni arruga.
            - el acento puesto en la Iglesia universal, relega el sentido y función de las iglesias locales.
            - al considerar una Iglesia universal, que lo abarca todo, no queda espacio para plantearse qué pasa con una gran parte del mundo que aún no ha aceptado el evangelio.


4. La tradición paulina de Lucas-Hechos: la Iglesia y el Espíritu.

Lucas y Pablo: Lc-Hch. es otro ejemplo de tradición paulina, aunque el autor parece no conocer las epístolas. Pablo aparece no tanto como autoridad doctrinal cuanto como misionero testimonial, encargado por Dios para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra, integrando a los paganos.

Lucas y la Iglesia:  en Hch. la palabra “iglesia” se aplica a las comunidades locales. No obstante esto, Lucas es reconocido como el teólogo por excelencia de la Iglesia una, santa, católica y apostólica.
            - Lucas dio un audaz paso eclesial al añadir a su libro sobre Jesús un segundo libro sobre los primeros años del Cristianismo. De este modo prolonga la historia, dándole un sentido de  continuidad que se realiza:
                        - por medio de Jesús, quien reaparece al principio de Hch. reafirmando a los Once, prometiendo el Espíritu y encargándoles la misión de ser testigos suyos.
                        - personas que acompañaron a Jesús durante su ministerio público y que reaparecen en Hch.: los apóstoles, las mujeres, su madre y sus hermanos, etc.
                        - Pablo no estaba entre aquellos, pero recibe de Jesús Resucitado su misión, que luego es confirmada por Pedro y Santiago. Hch. nos muestra a Pablo como el continuador de Pedro: hace el mismo tipo de milagros y expone la misma doctrina.
                        - A su vez, Pablo elige presbíteros en cada iglesia, dando continuidad a la historia aunque él desaparezca (Hch. 14,23; cfr. 20,28).

La Iglesia e Israel: pero la continuidad se prolonga también hacia atrás: Jesús y su Iglesia se mantienen en continuidad con toda la tradición de Israel.
            - las personas que aparecen en Lc. 1-2   -Zacarías, Isabel, Simeón, Ana- son judíos piadosos que salen al encuentro de Jesús y lo aceptan. Además, todo allí se hace “conforme a la Ley”.
            - asimismo, los primeros cristianos que nos muestra Hch. conservan la piedad de Israel.
            - el mismo Espíritu que condujo a los profetas comienza tanto la historia de Jesús como la historia de la Iglesia.
            - La continuidad que discurre a través de Israel, Jesús, Pedro y Pablo, la resume Hch. 24,14.

El Espíritu y la Iglesia: la característica distintiva de la eclesiología de Lucas es la presencia eclipsante del Espíritu. El Espíritu es el protagonista.
            - la palabra pneuma aparece 70 veces en Hch. (es el 20% de veces que aparece en el NT).
            - Lucas omite toda referencia a Pedro después que éste confirma la misión de Pablo, y omite todo dato ulterior sobre Pablo una vez que éste llega a Roma: Lucas no tiene ningún interés en los hombres como hombres, sino en cuanto vehículos del Espíritu.
            - en Hch. Jesús asciende al cielo, mientras sus discípulos permanecen en la tierra, y el Espíritu es quien ocupa el lugar de Cristo en la tierra: la importancia que Hch. atribuye al Espíritu en la historia de la Iglesia es exclusiva suya en el NT [4].
            - la imagen del viento para representar al Espíritu remite tanto a la primera creación (Gn. 1,2) como al Dios de la tormenta que baja al monte Sinaí para pactar la alianza (Ex. 19,16ss). En Hch., Jerusalén reemplaza al Sinaí como lugar de la nueva alianza que alcanzará a todos los hombres, en un nuevo acto creativo de Dios.
            - en todo Hch. es el Espíritu quien capacita y dirige a los agentes humanos, quienes habrían dudado o elegido erróneamente sin su ayuda (p. 68 +).

Aspectos positivos y negativos:
            + La continuidad que integra a Israel, Jesús, Pedro, Pablo y sus sucesores manifiesta el cuidadoso plan de Dios para su iglesia. Y da la firme esperanza de que ese cuidado de Dios continuará en el futuro, a pesar de la desaparición de los apóstoles.
            + Además de esa continuidad -tan apreciada por los cristianos de origen judío- Lucas pone al cristianismo en diálogo con la cultura y personalidades de la época [5], lo cual da a los cristianos gentiles motivos para enorgullecerse de su nueva religión.
            + Pero lo más importante es la presencia del Espíritu, que interviene en los momentos cruciales, guiando a los líderes humanos. Esta ayuda omnipresente del Espíritu relativiza la importancia de los hombres, incluso los de la generación apostólica. Esta experiencia en la fe, de la presencia del Espíritu en la Iglesia, ha perdurado desde entonces en la conciencia cristiana.
            - Un primer aspecto negativo es la imagen triunfal de un cristianismo en constante crecimiento. La eclesiología de Lucas no nos prepara para los momentos en que la difusión del cristianismo se paraliza o decae.
            - Un peligro similar de triunfalismo puede derivarse del papel que el Espíritu tiene en la iglesia, según Lucas. Se puede llegar a pensar que el Espíritu siempre tendrá que venir en nuestro rescate, como un deus ex machina [6].


5.  La tradición petrina de I Pedro: la Iglesia como Pueblo de Dios.

Vínculos entre 1 Pe y los escritos paulinos: hay estrechas relaciones entre esta carta -que fue escrita en Roma por un discípulo de Pedro en los años 80-90-  y el pensamiento paulino. Sobre todo es significativo el paralelismo entre 1 Pe. y Rm.
La iglesia de Roma: comunidad fuertemente vinculada a sus orígenes judíos y más cercana a Santiago y Pedro  que a Pablo [7]. Ya en la carta de Clemente a los corintios aparecen Pedro y Pablo (en ese orden) como los pilares de la iglesia; ese mismo orden se mantiene en los primeros documentos de la iglesia de Roma: la aportación paulina es filtrada ahora por el prisma de la cristiandad petrina.
La eclesiología de 1 Pe.: insiste en la descripción de la iglesia sobre el trasfondo de Israel, coherentemente con la imagen de la cristiandad romana que se acaba de describir.
            - la carta se dirige a gentiles convertidos unos años antes, que habitan en las regiones del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. La mayor parte de esta área está al norte de la zona evangelizada por Pablo, y habría sido evangelizada por misioneros de Pedro y Santiago. Después de la muerte de Pedro, la iglesia de Roma se consideraba responsable de la continuidad de esa misión. Según parece, los destinatarios estaban soportando una dura prueba.
            - el primer capítulo ofrece una visión fundamental de la conversión y la vida cristiana. Estos presupuestos básicos del cristianismo están influidos fuertemente por el AT: el éxodo, la marcha por el desierto y la tierra prometida son motivos aplicados ahora a la vida cristiana.
            - las imágenes tomadas de la historia de Israel aparecen también en 1 Pe 2 aplicadas al culto.
            - el análisis del lenguaje demuestra que 1 Pe. conoce las mismas estructuras eclesiales que las Pastorales (presbítero, etc.), pero no insiste en el aspecto institucional, sino en la imagen de la iglesia como Pueblo de Dios, tomada del AT.

Aspectos positivos y negativos.
            + El problema de la comunidad destinataria de la carta era el sentirse excluidos del resto de la sociedad, que los consideraba una secta extraña. Por eso la tentación era volver al estilo de vida anterior (incluido el aspecto religioso) para evitar esa situación de alienación. Para neutralizar esta situación, el autor de 1 Pe. transfiere a la comunidad cristiana el orgullo israelita de ser “Pueblo de Dios”, con sus condiciones peculiares de ser y de vivir (cf. 2,9s).
            + Con esto se subraya que la pertenencia a la iglesia ofrece beneficios reales. Si se toma conciencia de la nueva dignidad y las nuevas relaciones que establece la persona con Dios y con el Pueblo de Dios al abrazar el cristianismo, se refuerza el deseo de pertenecer a este Pueblo [8].
            + Se subraya la dignidad sacerdotal del conjunto del Pueblo de Dios, lo cual establece a todos los creyentes en un status único, otorgado por medio del bautismo [9].
            - El principal aspecto negativo es el sentimiento de élite que puede generar un sentido exagerado de pertenencia. Esto tiende a mirar con menosprecio a “los de fuera”, y a recibir de ellos, como reacción, una actitud de rechazo. Nada de esto favorece la evangelización ni la comunión.
            + La solución de este problema -indicada ya en el AT- es que la dignidad de ser Pueblo de Dios, no presupone mérito alguno de parte del pueblo, sino sólo la gracia de Dios.
            - Otro problema de un exagerado sentido de pertenencia es subrayar hasta tal punto que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, que se llegue a olvidar la voluntad salvífica universal de Dios, y los elementos de verdad y santidad que hay fuera de la Iglesia, como ha señalado el Vaticano II.
            - 1 Pe. no parece tener en cuenta que los judíos se han considerado -y muchos aún se consideran- el Pueblo de Dios. Nuestra carta no menciona nunca a Israel, a los judíos, o la unión de los dos pueblos -judíos y gentiles- en uno [10].


6. El cuarto evangelio: la Iglesia como una comunidad de personas íntimamente unidas a Jesús.

Persona y comunidad: Si bien la noción de Cuerpo de Cristo de Col.-Ef. y la noción de Pueblo de Dios de 1 Pe. son bastante diferentes, ambas subrayan el aspecto comunitario. La tradición del Discípulo amado, en cambio, enfatiza la relación del cristiano individual con Jesús, de un modo que no tiene paralelo en el NT [11]. Otro aspecto de la eclesiología de Juan es la presencia del Paráclito en el creyente. Aunque este segundo aspecto se relaciona con el primero será tratado aparte (en el nº 7).

Cristología y eclesiología en Jn.: la eclesiología de Juan está dominada por su profunda cristología. Los rasgos principales de ésta son:
   1) afirmación explícita de la preexistencia del Hijo de Dios.
   2) escatología realizada: la aceptación o no de la revelación del Hijo, ya constituye  “el Juicio”.
   3) el Hijo puede darnos la vida divina, porque como Hijo la ha recibido del Padre.
   4) el cristiano nace por la fe en Jesús, y a él tiene que continuar unido para tener vida.
            - para exponer esto, Juan usa símbolos vivientes (la vid) y no inertes (piedra angular).
            - en esta misma línea, Juan no habla de “entrar en el Reino”, sino de adherir a Jesús, por eso -para Juan-  Jesús no sólo es el “fundador de la Iglesia” sino que estar unido a él es “ser Iglesia”.
            - igualmente, con los sacramentos: Jesús no los “instituye” sino que él mismo da la vida divina, tanto por medio de “el agua y el Espíritu” (Jn.3) como por medio de su carne y sangre (Jn.6).
   5) la relación personal con Jesús es más importante que los cargos que hay en la Iglesia. 
            - nótese que a diferencia de Pablo -que señala la variedad de órganos del cuerpo y sus distintas funciones- Juan sólo señala la vid (Jesús) y los sarmientos (los cristianos).
            - aún más sorprendente es la ausencia total de la palabra “apóstol” en el Cuarto Evangelio, mientras que la figura destacada es “el discípulo a quien Jesús amaba” [12]. Así se enfatiza la dignidad común de  “discípulo”, y lo que confiere esta dignidad es el amor de Jesús.
            - la comparación entre este “discípulo amado” y Pedro es una constante en el Cuarto Evangelio (¡se los compara siete veces!) y siempre destaca la figura del discípulo amado [13].
            - este igualitarismo joánico incluye a las mujeres: la samaritana lleva a la fe a un pueblo entero; Marta pronuncia una confesión de fe que Mateo reserva a Pedro (Jn. 11,27); María Magdalena aparece como apostola apostolorum; Marta y María aparecen junto con Lázaro como “(discípulas) amadas de Jesús” (cf. 11,5) [14].

En resumen, la eclesiología de Juan se basa en su cristología: Jesús es el Hijo de Dios, fuente de la que mana la vida divina; él es la vid y el pastor; creer en Jesús y permanecer “en él” es estar salvado;
él es quien vivifica a la comunidad por medio de los sacramentos; la única dignidad es la de ser discípulo de Jesús.

Aspectos positivos y negativos:
            + la relación individual con Jesús es un elemento imprescindible para una eclesiología sólida: la relación de amor con Jesús que formaba parte del seguimiento durante su vida prepascual, se mantiene como una necesidad intrínseca y permanente de la Iglesia. Una comunidad cristiana que olvide este aspecto, pierde vitalidad y desaparece.
            - una consecuencia negativa: se puede caer en el individualismo, si se exagera este aspecto.
            + un segundo aspecto positivo es la igualdad fundamental que Juan establece entre todos los miembros de la iglesia, destacando el valor de ser discípulo amado por Jesús.
            - Otros aspectos evaluables de la eclesiología de Juan serán expuestos a continuación.



7. Las cartas joánicas: la Iglesia como una comunidad de individuos guiados por el Paráclito.

La historia de la comunidad joánica: para comprender la doctrina sobre el Paráclito es importante conocer la historia previa de la comunidad del discípulo amado:
   - originariamente, esta comunidad estuvo muy cercana al conjunto del movimiento cristiano.
   - luego asumió a conversos samaritanos (Jn. 4), y a helenistas radicales del estilo de Esteban (Hech. 7) quienes, sin romper la comunión con el tronco hebreo de Jerusalén, se separan en lo administrativo y niegan la presencia de Dios en el Templo. Estos cristianos helenistas son los que convierten a Samaría (y no Pedro o los Doce).
   - esta mezcolanza puedo haber acelerado los desarrollos innovadores de la teología joánica, lo cual hacía a esta comunidad joánica especialmente problemática para los judíos que no creían en Jesús.
   - por eso, en el Cuarto Evangelio, los oponentes de Jesús son “los judíos”.
   - el odio de estos “judíos” hacia Jesús es cada vez mayor, porque Jesús se hace igual a Dios [15] (Jn. 5ss), hasta llegar a una oposición entre ser discípulo de Jesús y ser discípulo de Moisés (9,28-33): la comunidad joánica -como el ciego ya curado de Jn. 9- es expulsada de la sinagoga.
   - la reacción verbal del Jesús joánico es dura: los judíos son hijo del diablo y homicidas como él (8, 40ss).
   - la expulsión de la sinagoga condujo a los cristianos joánicos a acentuar la divinidad de Jesús.
   - también el clima judicial que presenta el Cuarto Evangelio (acusaciones, testimonios, juicio), tiene que ver con esta controversia con los judíos.
   - esta controversia también explica los elementos que están ausentes en el Cuarto Evangelio:
            - se subraya tanto la divinidad de Jesús, que casi no aparecen sus limitaciones humanas [16].
            - no se mencionan directrices morales, pues los mandamientos no eran el tema de discusión, sino el creer o no creer en Jesús.
   - en resumen, como generalmente ocurre en las discusiones acaloradas, Juan acentúa mucho algunos aspectos y olvida completamente otros, que no hacen a la discusión.

La doctrina sobre el Paráclito: la singularidad de la doctrina joánica sobre el Paráclito se inscribe en el contexto de la polémica antes descrita. La cristología de Juan eleva también a su pneumatología, presentando al Espíritu con un carácter explícitamente personal -que no tenía en las primeras reflexiones cristianas - y dándole un nombre -paraklétos- que no es neutro, como lo es pneuma.
            El uso legal que el término paraklétos tiene en sus raíces griegas, se ajusta al clima judicial que tiene el Cuarto Evangelio: es el abogado o consejero que con su testimonio vence todo ataque y demuestra que quienes se oponen a Jesús y sus discípulos están equivocados.
            Otra función del Paráclito es consolar a los discípulos en los momentos de problemas. En este aspecto, reemplaza la presencia de Jesús de una manera más íntima y duradera, por eso el mismo Jesús nos dice que nos conviene que él se vaya para que venga el Paráclito (16,6s).
            Y aquí enlaza la pneumatología con la cristología: la función esencial del Paráclito es poner a cada cristiano en relación personal con Jesús.
            Otro aspecto importante de la función del Paráclito es la de ser el maestro, continuador del magisterio de Jesús. No enseñará cosas nuevas sino que, estando presente en el corazón de cada cristiano, situará el mensaje de Jesús en cada momento y lugar concretos. De este modo, el Paráclito aparece como un maestro vivo, que si bien no añade cosas nuevas, tampoco se limita a repetir una tradición del pasado muerto.

Aspectos positivos y negativos.
            + la doctrina sobre el Paráclito da fuerza a la eclesiología de Juan: la presencia viviente del Espíritu en los discípulos hace indiscutible su cristología, en el enfrentamiento con “los judíos”.
            + asimismo subraya el igualitarismo joánico que vimos en el capítulo anterior: todos los discípulos tienen el Paráclito, del mismo modo que lo tuvo la primera generación cristiana. La eclesiología de Juan supera todas las barreras de espacio y de tiempo: todos están unidos a Jesús.
            - Todo esto es fundamentalmente positivo, pero las epístolas nos muestran trágicos efectos secundarios: se ha producido una fuerte división dentro de la comunidad joánica, la cual -en el fondo- tiene que ver con la relación entre Escritura y Tradición. Así, según parece, la facción secesionista tomaba los datos del Cuarto Evangelio al pie de la letra, y sin relación con otros contenidos de fe, que el autor -en el calor de la polémica- había dejado de consignar. De este modo, negaban la humanidad real de Jesús y el aspecto redentor de su muerte, y también negaban la necesidad de vivir según una ética, pues el único pecado es no creer. En síntesis, los aspectos negativos derivados pueden resumirse en cuatro puntos:
            1) Parcialidad de una teología configurada en la polémica: el Cuarto Evangelio enfatiza la divinidad de Jesús y la importancia de la fe. No hubo problemas mientras esto fue leído por cristianos que sabían -además- sobre su verdadera humanidad y de la necesidad de vivir como él vivió. Pero la siguiente generación recibió sólo los contenidos que eran objeto de discusión con “los judíos” y, de este modo, las acentuaciones del Cuarto Evangelio se radicalizaron, volviéndose inaceptables. Por eso, el autor de las epístolas debe remontarse al “principio”, a lo vieron y oyeron (cf. 1 Jn 1,1) para completar algunos datos que no fueron escritos en el Cuarto Evangelio, y que la generación actual desconoce  [17].
            2) Pérdida de la tradición a causa de la polémica y de la expulsión: la comunidad joánica tenía mas cosas en común con la sinagoga -un sólo Dios, las Escrituras, la ética, etc.- que con el mundo pagano. Pero en la polémica se tiende a resaltar lo que divide y a olvidar lo común. Y, si entre los expulsados, hay un deslizamiento teológico que tiende a radicalizar aún más los puntos de división suceden dos cosas: 1) el grupo expulsor se confirma a sí mismo en que su decisión de expulsar al otro grupo fue acertada; 2) el grupo expulsado se vuelve incapaz de recuperar los elementos valederos de la tradición común, olvidados durante la polémica, y se vuelve secta.
            Esta recuperación es lo que intenta el autor de las epístolas joánicas: en ningún momento contradice al Cuarto Evangelio, sino que intenta situarlo en su contexto, explicitando elementos que indudablemente el evangelista daba por seguros, pero que nunca mencionó ni recalcó en su obra.
            3) Hostilidad hacia los extraños, que limita el amor a sólo “los hermanos”: en el Cuarto Evangelio se trata con extrema dureza a “los de fuera”, es decir, a “los judíos” (hijos del diablo, homicidas, mentirosos). Cuando se produce el cisma interno en la comunidad joánica, ambos grupos se tratan mutuamente con esa misma dureza (anticristos). En este contexto, el mandamiento del amor al prójimo de los sinópticos -que incluye a enemigos y extraños-, se convierte en mandamiento de amor al hermano, es decir, al miembro de mi mismo grupo. De nuevo aparece el particularismo sectario [18]. Incluso, Juan olvida que Jesús acogió a “los de fuera” -pecadores, prostitutas, publicanos- y sólo señala que amó “a los suyos” (13,1).
            4) Divisiones incontrolables que se generan por apelación al Paráclito: la idea de un maestro divino en el corazón de cada creyente es una de las más grandes contribuciones que el Cuarto Evangelio hizo al cristianismo. Sólo que no nos dice qué hay que hacer cuando los creyentes que poseen el Paráclito no se ponen de acuerdo. Las epístolas nos muestran lo que sucede: se rompe la comunión. Si el Espíritu es la autoridad mayor y única -y cada parte apela a Él para mantener su postura- es totalmente imposible llegar a un acuerdo, y no hay forma de controlar las sucesivas divisiones que se producirán. De hecho, en el siglo II, la mayor parte de la comunidad joánica derivó hacia el gnosticismo, mientras una rama se integró a la “iglesia católica” aceptando la existencia de pastores humanos (como evidencia el “suplemento” que es Jn. 21, sobre todo vv. 15-17) [19].

Conclusión: la eclesiología joánica es la más atractiva y excitante del NT, pero es también una de las menos estables. Por otra parte, si bien el Cuarto Evangelio no puede ser la guía única para la Iglesia, nos recuerda constantemente el lugar único que tiene que ocupar Jesús en la vida de cada cristiano.


8. La cristiandad judeo-gentil en Mateo: una autoridad que no sustituye a Jesús.

Mateo y la eclesiología: Mt. tiene una prioridad eclesiológica difícil de sustituir. Es el único evangelista que usa la palabra “iglesia”, y fue el evangelio más adecuado para las necesidades de la iglesia posterior, sea en la catequesis, en la liturgia, en la predicación, etc., siendo el más citado por los Santos Padres. Mc. fue prácticamente eclipsado por Mt. (más del 90% de los versículos de Marcos son citados por Mateo, por lo que no se sentía necesidad de leer a Mc. mismo). Por otra parte, Mt. tuvo una extraordinaria capacidad para recoger y organizar el mensaje, lo cual hizo de su evangelio la mejor guía práctica para la vida del cristiano.

Mateo, Lucas y Juan: tanto Mt. como Jn. escriben en medio de una gran adversidad, y ambos han entrelazado en la vida de Jesús los problemas que sus comunidades tuvieron décadas después. Lucas, por su parte, ha distinguido estas dos etapas, escribiendo por separado el libro de los Hechos. Analizando la mezcla de imágenes pre y postresurreccionales, se descubre que Mateo era un cristiano de origen judío y ex escriba, y que trabajaba en una escuela que podía utilizar varias versiones de las Escrituras.

El Jesús de Mateo: Jesús no contradice lo mejor de los valores religiosos de Israel, sino que los consagra, eliminando las argucias de los rabinos, que viciaban la vivencia profunda de la Ley. Es más, Jesús exige una justicia mayor que la de los fariseos, y puede exigir esto porque Él es el maestro supremo y la encarnación perfecta de la justicia.

Mateo y Pablo: esta visión no es incompatible con la de Pablo, con quien probablemente Mateo tenía en común su formación farisea, pues para ambos “Cristo es el fin de la Ley”, aunque con distintos acentos. Y esto siempre ha sido así en la Iglesia, y nunca ha creado conflicto a los cristianos inteligentes: hay quienes acentúan la libertad respecto de la ley, y quienes acentúan el cumplimiento de la ley sanamente interpretada, sin que ninguno de los dos grupos acepte ni libertinos ni legalistas.

La comunidad de Mateo: analizando su obra, encontramos que la comunidad de Mateo presenta una diversidad étnica. Las dos recomendaciones dirigidas a los apóstoles “No tomen caminos de gentiles” (10,5) y “Hagan discípulos a todas las naciones” (28,20) ilustra la historia de la comunidad de Mateo, que nace en ambiente judío y posteriormente se abre a los paganos. Es una comunidad asociada íntimamente a los Doce, y sobre todo a Pedro, fieles al Templo y al Judaísmo pero que, al mismo tiempo, descubrían con sorpresa que los paganos podían recibir a Cristo y por es debían ser aceptados. Esta comunidad heterogénea es llamada “iglesia”, término que los LXX utilizaban para destacar la pureza del Pueblo de Dios. Al llamar “mi iglesia” a este grupo mixto, Jesús indica que la aceptación de paganos no lesiona la pureza de este nuevo y verdadero pueblo de Dios.

Las opciones ante Jesús: ya los relatos de la infancia nos muestran tres grupos que responden de modo diferente ante Jesús: judíos piadosos que lo aceptan (José), paganos que lo adoran (los magos) y judíos que lo rechazan y quieren matarlo (el rey judío, los sacerdotes y escribas). Estas tres actitudes recorrerán toda la obra de Mateo.

Conflictos y sus soluciones, en la comunidad de Mateo:
   1) Los juicios hostiles de los cristianos contra escribas y fariseos tuvieron respuesta por parte de ellos: calumnias y persecuciones, negación de la resurrección de Jesús, y afirmación de que Jesús era hijo ilegítimo. El resultado es que algunos cristianos abandonan a Jesús [20].
   2) Dentro de la comunidad de Mateo también hay problemas: la riqueza de los carismas se manifiesta, pero también hay abusos por parte de falsos profetas que realizan milagros, pero obran injustamente.
   3) La relación entre ricos y pobres en la comunidad, era otra posible fuente de conflictos. Mateo no trata a los ricos con la dureza que lo hace Lucas. Hay una oportunidad para los ricos si son pobres de espíritu, y tienen hambre y sed de justicia.
   4) Esta misma habilidad pastoral evidencia mateo en su reflexión sobre la convivencia del trigo y la cizaña: la misericordia y la paciencia han de prevalecer en la comunidad, dejando a Dios el juicio final.
   5) El mismo equilibrio manifiesta Mateo en el tema del pago del impuesto: los cristianos se encuentran libres de tal obligación pero, para evitar ser motivo de escándalo, deberán pagarlo (17,24ss) [21].
   6) Es importante, sobre todo, cómo entiende Mateo el tema de la autoridad en la iglesia. Mateo no rechaza la existencia de una cátedra con juicio autoritario -al estilo fariseo- siempre y cuando se acepte que la autoridad viene de Jesús, y que Jesús tiene la última palabra en todos los casos.
    - así, Mateo expresa en términos rabínicos el tema del poder en la Iglesia (atar/desatar; llaves).
    - pero este poder es otorgado por Jesús.
    - acepta un fuerte sentido de organización y autoridad eclesial.
    - pero critica duramente a los fariseos, a fin de que el legalismo no tenga lugar en la iglesia.

Aspectos positivos y negativos.
            + Gran respeto por la ley y la autoridad.
            + Primacía absoluta de las actitudes de Jesús al interpretar la ley y ejercer la autoridad.   + Con estos dos elementos Mateo construye una eclesiología de notable solidez y equilibrio. En cierto modo, conjuga la estructura eclesial de las Pastorales con la presencia personal de Jesús en la que insiste Juan (también Mt. 28,20 habla de la continuidad de la presencia de Jesús en la Iglesia). Pero a diferencia de Juan, Mateo mantiene el equilibrio en el plano ético, uniendo a la fe la ética evangélica del Sermón de la Montaña.
            + Mt. 18 es el tratamiento práctico más profundo de la iglesia en el NT, donde Mt. anticipa ciertos peligros. Y hay que notar que el discurso se dirige explícitamente a las autoridades eclesiales.
            Empieza presentando el problema de la primacía en la iglesia, al cual responde con el ejemplo de un niño pequeño, manifestando que en el Reino de los cielos es Dios quien tiene el poder o autoridad supremos. La grandeza en el Reino corresponderá al grado de cercanía que cada uno tenga con Dios [22]. Así se evitará también una ejercicio prepotente de la autoridad, al modo del mundo.
            La sección siguiente pone en guardia contra los escándalos, que afectan sobre todo a los miembros más vulnerables de la comunidad. Asimismo, advierte a las autoridades eclesiales sobre no despreciar a estos “pequeños”, actitud que puede ser más escandalosa que una conducta inadecuada.
            El discurso continúa con el rescate de la oveja extraviada, desafiando los cálculos mundanos acerca de la eficiencia: una sola oveja extraviada exige toda la dedicación necesaria, aunque haya 99 en el corral.
            Finalmente se indica el camino a seguir con el descarriado. Primero se señala un delicado proceso de corrección fraterna, y luego se insiste en el perdón ilimitado.
              
           
Resumió: J.F.
                                                                                 




[1] Esta unión vital con Jesús mismo hace recordar el rasgo esencial de la eclesiología joánica. Ver infra.
[2] Tanto la idea de la iglesia como cuerpo, como la relación esponsal de Cristo con la iglesia aparecen en 1 Cor., pero estas cartas desarrollan más estos temas; en cambio, las pastorales acentuaron el aspecto institucional, que también aparece en  Pablo: son dos tradiciones paulinas con acentos diferentes.
[3] Este rasgo también recuerda la teología de Juan.
[4] En las dos tradiciones paulinas vistas anteriormente el papel del Espíritu es relativamente escaso. La única referencia de importancia es 2 Tm. 1,6s donde se menciona la imposición de manos como medio de transmisión del Espíritu, a fin de capacitar para el ministerio.
[5] Lucas ubica en la historia el nacimiento y el comienzo del ministerio público de Jesús; Pablo nació en una ciudad importante, es ciudadano del imperio, y dialoga con gobernantes, etc.
[6] Brown cierra el capítulo con dos ejemplos contemporáneos sobre la intervención del Espíritu en la iglesia: el movimiento ecuménico y una profunda lectura sobre cómo se han equilibrado mutuamente durante el Vaticano II las tres eclesiologías pospaulinas que hemos visto.
[7] Brown asocia a Pedro y Santiago con una teología que no insistió en la circuncisión, pero sí en la observancia de ciertas costumbres judías y características del culto.
[8] Si, además, la vivencia concreta tiende a coincidir con este nuevo estado de cosas, es decir, si la iglesia es un lugar acogedor, participativo, que sabe celebrar, etc. aún más fuerte será este deseo de pertenencia
[9] En ningún lugar del NT se llama “sacerdotes” a los ministros de la Iglesia.
[10] Ef. 2, 11-22 comparte gran parte del simbolismo israelita que usa 1 Pe., lo cual hace pensar que se trataba de una temática vinculada al bautismo.
[11] No se desconoce el aspecto comunitario, pues se lo expone en Jn. 10 con la imagen del pastor y del rebaño y en Jn. 15 con el simbolismo de la vid y los sarmientos. Pero se subraya mucho más la relación individual con Jesús.
[12]Apostolos” aparece sólo en 13,16 pero parece significar sólo “enviado”; además el contexto es peyorativo para el titulo pues dice que “el enviado no es más que quien le envía”. El término tampoco aparece en las cartas. El verbo apostellein aparece en 17,18. Por otra parte, sí se menciona a los Doce (Jn. 6, 67.70s; 20,24)
[13] Cfr. pp. 92s del libro que estamos resumiendo. El nº 7 es importante en el evangelio de Juan: presenta 7 testigos, 7 semeía, etc.
[14] Nótese el contraste que hay con las Pastorales y su doctrina de los “maestros oficiales” y su tratamiento peyorativo respecto de la mujer.
[15] El Jesús de Juan, quien después de haber estado con Dios, baja a la gente para contarle acerca de Dios, conjuga los perfiles de Moisés en el  Sinaí y de la Sabiduría preexistente (Eclo. 24, etc.). Juan no enfatiza el  aspecto davídico de Jesús.
[16] Brown, p. 104 +.  Ni siquiera  Jn. 1,14 remarca la humanidad de Jesús al decir “se hizo carne”, pues el versículo continúa “y hemos visto su gloria”.
[17] Brown presenta algunos detalles muy interesantes en p. 111s tanto en lo que se refiere al contexto histórico de la cuestión joánica, como en su aplicación general a la historia de la Iglesia (sobre todo S. XVI).
[18] Relaciones iglesia-mundo: Col.-Ef. no considera la realidad de un mundo extracristiano; 1 Pe. olvida que también hay santidad fuera del “pueblo de Dios”; los escritos joánicos -si bien no dicen “odien al mundo”- mandan “no amar al mundo” (1 Jn 2,15).
[19] Este cap. 21 de Juan es, entonces, posterior a las epístolas.
[20] Detalles en p. 128 b.
[21] Brown , a la luz de este principio, hace un agudo análisis del enfrentamiento entre Pedro y Pablo (p. 130).
[22] Con lo cual se recoge la misma doctrina que Juan expresa con la figura del discípulo amado.

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