sábado, 6 de junio de 2020
viernes, 29 de mayo de 2020
Vocabulario de Teología Bíblica de Leon-Dufour en una versión práctica
En el siguiente link encuentran el Vocabulario de Teología Bíblica de Leon-Dufour en una versión práctica: apretando el botón que está sobre cada letra, aparecen las palabras que empiezan con esa letra.
Para nuestro trabajo, sobre la R aparecerán unas 15 palabras... entre ellas, la que nos interesa: Revelación
VOCABULARIO DE TEOLOGÍA BÍBLICA
VOCABULARIO DE TEOLOGÍA BÍBLICA
martes, 26 de mayo de 2020
domingo, 17 de mayo de 2020
Cuestión 8b - 2020
Cuestión 8b
– Testimonios romanos y judíos sobre
Jesús y los cristianos.91
1. PLINIO, el Joven, en el año 112
En
el año 111, el emperador Trajano envió a Bitinia -provincia del Asia Menor- un
legado suyo, el procónsul Plinio el Joven. Este transmitió una carta al
emperador Trajano interrogándole sobre la conducta a tener con los Cristianos. Plinio declara que la investigación que
ha llevado a término le ha mostrado
que el cristianismo es una gran superstición.
Por lo que respecta a las prácticas cristianas existe un único punto
significativo: "se reúnen antes de salir el sol, cantan himnos a Cristo, como si fuese dios" [essent soliti
stato die ante lucem convenire carmenque
Christo quasi deo dicere] (Ep. X, 96,7)92. Este texto
atestigua, de forma neta, el culto a Cristo pero no
precisa más. La expresión Christo quasi deo parece
indicar que, para él, Cristo no era un dios como los que
adoraban los otros hombres. No sin razón, ya hace años el escritor
judío J. Klausner subrayó el notable valor de esta carta como documento
sobre el cristianismo en cuanto movimiento religioso. Es evidente,
a su vez, que el texto no es independiente de la tradición cristiana primitiva,
ya que fue a través de interrogatorios a cristianos como Plinio el
Joven conoció lo que comunica a Trajano93.
2. TÁCITO, hacia el año 115
Se trata de un
testimonio romano más explícito, nada favorable a los cristianos, en ocasión
del incendio de Roma del año 64, en el cual explica
que: "para cortar de raíz este rumor (de que Nerón había incendiado Roma), pretextó unos culpables: personas
odiadas por sus delitos, y a quienes el pueblo llamaba cristianos. Y los
entregó a los más refinados
castigos. El fundador de este nombre, Cristo, había sido ejecutado, bajo el gobierno de Tiberio, por el procurador
Poncio Pilato. Pero la detestable
superstición (exitiabilis superstitio), reprimida por el momento,
volvió a resurgir" (Annales XV: 44,4s.). Es de
suponer que Tácito no
verificó lo que dice sobre Cristo y Poncio Pilato, dado el tono despreciativo
con el que habla de la "detestable superstición" de los cristianos.
Probablemente se remite a relatar lo que los cristianos mismos afirmaban y
recuerda tres hechos históricos de peso: la ejecución de Jesús por un suplicio romano; el procurador Poncio Pilato; y el origen
judío del nuevo movimiento religioso94.
3. SUETONIO, hacia el año 120
En
su Vida de Nerón, Suetonio menciona la persecución de los cristianos,
pero no dice nada sobre qué reclamaban. En su Vida de Claudio habla
marginalmente de la expulsión de los judíos de Roma y señala que Claudio:
"expulsó de Roma a los judíos que, bajo el influjo de Chrestos, no
cesaban de agitarse" (ludaeos impulsare Chresto assidue tumultuantis Roma expulit: XXV,11). Los Hechos
de los Apóstoles nos recuerdan este mismo
decreto: "Pablo encontró en Corinto un judío llamado Áquila, que acababa de llegar de Italia a causa
de un edicto de Claudio que ordenaba
a todos los judíos que se alejasen de Roma" (Hech 18,2). Áquila es
considerado un judío discípulo de Jesús. La insurrección de la cual habla
Suetonio y que tiene origen en un "cierto Chrestos", ¿no podría reflejar una querella interna de la
comunidad judía de Roma donde los partidarios y los adversarios de
Cristo se oponían? La identificación de Chrestos
con Cristo es común actualmente, ya desde E. Renán (1869), seguido
por M. Goguel en campo protestante, J. Klausner
en campo judío, L. Duchesne y P. Battifol, entre los historiadores católicos clásicos95.
4. FLAVIO JOSEFO: un escritor
judío habla de Jesús
Tácito,
Suetonio y Plinio hablan de Cristo, en cambio el judío Flavio Josefo habla
de Jesús siendo el primer y más importante "testigo" de la vida y de la actividad de Jesús. Ahora bien, ¿lo cita
una o dos veces? Veamos en primer
lugar, la cita que no comporta dificultad, texto redactado entre el 93/94:
"Después
de la muerte del procurador Festus (año 62) y antes que su sucesor Albinus llegase,
el gran sacerdote Anan reunió un Consejo ante
el cual hizo presentar Santiago, hermano de Jesús, llamado el Cristo y algunos otros. Le acusó de haber violado la Ley y les condenó a ser apedreados" (Ant
20: IX,1).
Precisamente en la
epístola a los Gálatas, Pablo habla de "Santiago, hermano del Señor" (1,19). Normalmente se piensa que se trata
del mismo personaje que se encuentra
en Hech 12,17; 15,13 y 21,1896. Pero el interés de este primer texto de Josefo es su mención de Jesús.[1]
Pero
¿quién era este Jesús? Esto nos lleva al escrito más famoso de Flavio Josefo,
conocido comúnmente como el Testimonium Flavianum. Pocos textos
históricos han sido más frecuentemente citados, más apasionadamente rechazados
y denunciados como falsedad literaria, o defendidos con fuerza y editados con
cuidado, que el llamado Testimomum Flavianum,
un breve texto que habla sobre
Jesús en Antiquitates Judaicae
XVIII, 4.397.
Tal
como afirma el judío S. Pines, editor de la versión árabe de este texto, si es
auténtico, contendría el testimonio más antiguo sobre Jesús, escrito por un
hombre que no era cristiano98. Tal afirmación, escrita en 1971,
tiene una gran importancia y ha replanteado de nuevo este importante testimonio, ya
que hasta entonces parecía muy difícil, por análisis interno, que fuera auténtico. De hecho el descubrimiento de S. Pines
aporta una respuesta a ciertas
aporías que presenta el texto de Josefo más conocido. En efecto, existe
otra recensión diferente del Testimonium que poseemos, que se encuentra en una obra árabe
del siglo X, la
Historia Universal de Agapius, obispo melkita de Hierápolis en Siria. Veamos ahora el
texto original propuesto y en paréntesis recogeremos los complementos del texto tradicional del Testimonium Flavianum:
"En
esta época vivía un hombre sabio, llamado Jesús [si se le puede
llamar un hombre], cuya vida era perfecta y realizó obras admirables (='paradoxon'): sus virtudes
fueron reconocidas y muchos judíos y paganos se hicieron
discípulos suyos [era el Mesías-Cristo]. Pilato
le condenó a la muerte en cruz [los que lo habían
amado durante su vida no lo abandonaron después de su muerte].
Los que eran discípulos predicaron su doctrina. Afirmaron
que se les había aparecido como viviente después de tres días
de su pasión [se les apareció como viviente y resucitado al
tercer día, tal como los santos profetas habían predicho que realizaría
milagros. Es de él, donde los Cristianos que encontramos aún
ahora, han sacado su nombre}. Quizá era el Mesías acerca del
cual los profetas habían contado tantas maravillas... Y hasta hoy día existe la
comunidad de los cristianos que se denominan así en referencia a él".[2]
Pueden
advertirse notables diferencias, así no se encuentra la frase "si
se le puede llamar un hombre"; no se dice que "se les apareció" sino que
"afirmaron que se les había aparecido"; no se añade que "era el Mesías-Cristo", sino que "quizá era
el Mesías-Cristo". Como se puede
observar estos puntos son los que precisamente creaban dificultad para aceptar la autenticidad de este Testimonium
Flavianum. Es por esto que la
hipótesis del historiador judío S. Pines parece verosímil y es
significativa para la imagen de Jesús de Nazaret en el ámbito judío, no cristiano.
En efecto, el texto
de Flavio Josefo confirma, no solo la historicidad de Jesús, sino que a su vez
atestigua que entre los mismos judíos gozaba
de reputación como hombre sabio y
virtuoso. Además muestra que Josefo conocía la fe de los cristianos en la
resurrección. Un punto final es interesante tener en cuenta: mientras el texto
tradicional implicaba a los judíos
notables en la condena de Cristo, la versión árabe -probablemente la más
original- ¡carga toda la responsabilidad en
solo Pilato!99.
En
definitiva, aparte del testimonio más relevante de Flavio Josefo, lo que los
escritores romanos citados nos dicen sobre Jesús es bastante reducido, y si exceptuamos Tácito, tan solo nos
muestran la existencia de comunidades
de creyentes que se referían a Cristo. La pobreza de estos datos tiene también sus analogías. Así, por ejemplo, Herodoto habla de la religión de los persas sin
nombrar Zoroastro, y Dión Casio narra la revuelta judía bajo Adriano sin
escribir el nombre de Bar Kojeba. Es
evidente, además, que antes que una religión sea un acontecimiento histórico visible, los
historiadores no pueden hablar del fundador de esta religión, y esto
para el cristianismo no sucedió hasta el
primer tercio del siglo II. Por esta razón, aunque "es poco" cuantitativamente
lo hallado, podemos afirmar ya "es mucho" para la confirmación
de la existencia histórica de Cristo100.
Concluyendo,
pues, y a pesar de su austeridad, las noticias de estos autores
sobre Jesús -especialmente Tácito y, sobre todo, Flavio Josefo- nos
confirman su historicidad y permiten controlar distintas datos de la tradición
cristiana primitiva que se pueden resumir así:
- Un cierto "Cristo", originario
de Judea, que realizaba milagros ["obras admirables": flavio JOSEFO], fue ejecutado por el procurador
Poncio Pilato (años 26-36,) bajo el principado de Tiberio [cf. TÁCITO; flavio
josefo] ;
- Hacia el año 50, los judíos en Roma se
querellaron bajo el nombre de Chrestos [cf.
SUETONIO];
- En el año 64, Nerón persiguió
y ejecutó seguidores del Cristo [cf. tácito y suetonio];
- Hacia el 93/94, existía la comunidad de
los "cristianos" en referencia Cristo [cf.
FLAVIO JOSEFO];
- En el año 112, hubo una investigación
sobre las actividades de los cristianos: se reunían
un cierto día a la semana para cantar himnos
a Cristo y para compartir la cena en común [cf. PLINIO el Joven].
Notas
91.
Cf. estos autores con los textos citados
en, R. Penna, Ambiente histórico-cultural de los orígenes del cristianismo, Bilbao
1994, 295-351, y, más brevemente, P.M. Beaude,
Jesús de Nazaret, Estella 1988, 11-18.
92.
Plinio el Joven, Cartas, Madrid
1917, 175.
93.
Cf. J. Klausner, Jesús
de Nazaret (1907), Buenos Aires 1971, 58s.; cf. la síntesis de G. Theissen, El Jesús histórico, 100-102;
sobre la relación con la Eucaristía, cf. J. Jeremías, La
última cena, Madrid 1980,146.
94.
Cf. el texto en,
Tácito, Anales XI-XVI, Madrid 1986, 244s., n" 471; sobre la validez de este texto, cf. J.P. Meier, Un judío
marginal 1, 109-111.110, donde subraya que es
"obviamente auténtico".
95.
Cf. el texto en,
Suetonio, Vidas de los doce Césares II, Madrid 1968,102s.; cf. la expresión
"cristianos" (Hech 11,26; 26,28; 1 Pe 4,16) la cual en el manuscrito
Sinaítico de primera mano se lee Chrestianoi y en el manuscrito Vaticano
consta como Crístianoi.
96.
Cf. J. Cantinat, Introducción
crítica al Nuevo Testamento II, Barcelona 1983, 78-83; P. Winter, Jesús
y Santiago según Josefo en, E. Schürer, Historia del pueblo judío en
tiempos de Jesús I, Madrid 1985, 550-567.
97.
Cf. la síntesis
sobre su interpretación reciente de, L. García Iglesias en, Introducción general a Flavio Josefo, Autobiografía. Contra Apíón, Madrid 1994,58-62
(El "testimonium
Flavianum"), y C. Vidal, El
judeo-cristianismo palestino en el siglo I, Madrid 1995,36-46.
98.
An Arabic Versión
ofthe Testimonium Flavium and its Implications, Jerusalén 1971, 5; cf. R.E. Brown/J.P. Meier, Antioch and
R.ome, New York 1983, 100-102.
99. Cf. la comparación
realizada por el mismo S. Fines, An Arabic Versión, 14-73.72, y que concluye
así: "According to this hypothesis Jesús was described by Josephus (just as he was by Matthew 1,16) as ho
légamenos cbristós not only because his adhe-rents considered that this title was rightfully his, but also because at
that time everyo-ne, both adherents
and oponents, knew that this was a cognomen peculiar to Jesús"; A.M. Dubarle, Le témoignage dejosephe sur
Jesús d'aprés la tradition indirecte: RB 80 (1973) 481-513; Le témoignage dejosephe sur Jesús d'aprés des
publications recentes: RB 84
(1977) 38-58.58, donde aporta el testimonio de un nuevo texto árabe, Kttab
al-Kafi de un autor del siglo XIII, próximo a Alejandría, que sigue
el texto antiguo cuyo valor estaría en que
"nous reseigne done, sur la notoriété de Joséphe chez les chrétiens de Syrie"; cf. la presentación de los textos en,
AA.VV, Flavio Josefo, Estella 1982, y, sobre todo,
el análisis detallado y reciente de J.P.Meier, Un judío marginal 1, 79-108.
100. Cf. M.J. Harris, References to Jesús in Early Classical Autbors en,
D. Wenham (ed.), The Jesús Tradition Outside the Gospels: Cospel
Perspectives 5, Sheffield 1984,343-368; la síntesis actualizada de C.A. Evans, Jesús in non-cbrístian
sources en, B. Chilton/ C.A. Evans (eds.), Studying
the Histórica! Jesús, Leiden 1994,442-478, y G. Stanton, ¿La verdad del evangelio?, Estella 1999, 167-173.
Tomado de S.
Pié-Ninot, La Teología Fundamental , Secretariado Trinitario,
Salamanca, 2001, pp. 361–365.
[1]
Dado lo común que es el nombre “Santiago” (en hebreo es “Jacob”) Josefo
necesita especificar qué Santiago es; y el modo más fácil de identificarlo es
diciendo que es el “hermano de Jesús, llamado Mesías”. Nótese que no dice
“hermano del Señor” como hace el NT o los escritores cristianos, lo cual lo
hace verosímil como texto de un historiador judío y no un agregado de un
creyente cristiano. Además, esta noticia no se detiene a hablar sobre Jesús
(como habría hecho un creyente cristiano) sino que aquí “el importante” es
Santiago y la consecuencia que su muerte ilegal tuvo en el mundo judío, que fue
la destitución del sumo sacerdote Anan (que es de lo que sigue hablando luego
el texto de Josefo): cf. J. P. Meier, Un judío marginal. Nueva visión del Jesús
histórico, Estella (Navarra), 1998, I, 62ss.
[2] J.
P. Meier en su reconstrucción del Testimonium
extrae la frase sobre la resurrección, pero él mismo acepta que es difícil que
(siendo los cristianos contemporáneos suyos la fuente más probable de esta
información sobre Jesús) Josefo no incluyera la afirmación de fe más importante
para ellos: cf. Ibid., 72. No obstante, son atendibles
los reparos que Meier muestra respecto de la versión árabe: cf. p. 81s, nota
37.
Audio de la clase del 14 de mayo sobre unidad 5
En el siguiente enlace encontrarán el audio de la clase indicada:
UNIDAD 5
UNIDAD 5
domingo, 10 de mayo de 2020
Cuestión 6 - Religión revelada e historia
Cuestión 6: ¿Dios le habló a la humanidad? (Religión
revelada e historia).
En la cuestión 5 vimos que es, no
sólo posible, sino incluso probable, que Dios le hable a la humanidad. Los
judíos y los cristianos decimos que esa revelación comenzó cuando Dios llamó a
Abraham. Y los cristianos decimos que esa comunicación de Dios con la humanidad
alcanza su cumbre en el envío de su Hijo al mundo.
De aquí en adelante deberemos
revisar si estas afirmaciones tienen suficiente fundamento, como para ser
aceptadas razonablemente por una persona sensata.
1.
La conveniencia de una revelación de Dios en la historia.
El hombre es un ser histórico por
naturaleza. Por eso, si Dios quisiera comunicarse con el hombre, sería
conveniente que lo haga en la historia, que es el ámbito propio del hombre. Además,
esto dejaría a salvo la trascendencia de Dios –que se manifestaría en la
historia, pero no estaría “encerrado” en ella– y mostraría el valor mismo de la
creación y de la historia del hombre (al contrario de las religiones puramente
místicas, que huyen de la historia, y desprecian la creación material).
Además, el hombre es un ser
relacional por naturaleza. Toda su existencia está tejida de relaciones y
mediaciones, desde su mismo origen: sus padres, su familia, su cultura... Nadie
se da la vida a sí mismo; y el ser humano no puede desarrollarse sin un entorno
humano. Por eso, también será conveniente que la revelación de Dios respete
esta relacionalidad del hombre. Razonablemente podemos esperar, entonces, que
en la revelación de Dios haya un tejido de relaciones interpersonales y
mediaciones.
Por eso, si alguien no descubre que Dios le haya
hablado en su propia existencia individual, debe volcarse a investigar en la
historia, para ver si Dios le ha hablado a la humanidad. Porque si Dios le ha
hablado a la humanidad, entonces le ha hablado a cada miembro de la gran
familia humana.
2.
La revelación sobrenatural-histórica.
El cristianismo, como religión
revelada y sobrenatural, presenta una conjunción
ideal de los elementos que el hombre no logró congeniar en las religiones
naturales que había inventado. El cristianismo:
– valora la naturaleza como creación
de Dios, y primer “mensaje” de Dios a la humanidad; y muestra que la naturaleza
está al servicio del hombre, que es “imagen de Dios”. Pero rechaza la
divinización de la naturaleza, cosa que sucedió en diversas idolatrías y
panteísmos.
– valora la mística y la
interioridad humana, pues el cristianismo es diálogo y comunión con Dios, que
se fundamentan en la fe, la esperanza y el amor; además, implica la oración y
la meditación. Pero no cae en el exceso que cayeron las religiones puramente
místicas (individualismo, subjetivismo, dualismo); pues la mística cristiana
lleva al compromiso histórico, al servicio fraterno y a la comunión universal.[1]
– valora la historia como ámbito
propio del hombre y de la comunidad humana, y lugar de encuentro del hombre con
Dios. Además, la historia implica la libertad del hombre, y es el ámbito propio
del diálogo –que necesita del tiempo para desarrollarse–. Todo esto no sucedía ni
en las religiones que divinizaban la naturaleza, ni en las religiones puramente
místicas.[2]
Que esta conjunción
que presenta el cristianismo sea ideal,
es un signo que manifiesta que el cristianismo procede de Dios... pues
ninguna creación humana es ideal.
Además, la dimensión histórica del cristianismo –y,
antes, de la Antigua Alianza– permiten que el hombre “escape” del eterno
retorno (circular), que era la visión del mundo que tenía toda la humanidad
antes de la revelación divina, y en la cual el hombre quedaba sin posibilidad de
trascendencia. En cambio, la visión bíblica de la historia no es circular, sino
lineal; y con una línea ascendente... que conduce hacia la plenitud, hacia la felicidad,
y hacia Dios mismo.
3.
La sabiduría, belleza y bondad de la revelación sobrenatural histórica.
La revelación de Dios en la historia
se produce por medio del diálogo, y tiene por finalidad la comunión.
La Palabra de Dios habla, revela y
promete, y el hombre escucha, cree y espera.
En la historia, Dios bendice y
libera, y el hombre responde a Dios con su alabanza y con su amor.
En la historia, Dios se forma un
Pueblo, que recupera a la humanidad de sus divisiones, odios y confrontaciones.
En la historia, Dios invita al
hombre al encuentro, y el hombre –desde su libertad– acepta... o no.
4.
Las etapas de la revelación y la plenitud que es Cristo: leer CCE 54-65.
5.
Consecuencia de la plenitud que es Cristo.
1. Para la misma revelación: leer
CCE 66-67.
2. Para la Iglesia: CCE 849-850;
858-863.
[1] En las religiones de la
naturaleza, la naturaleza es divinizada; en las religiones puramente místicas,
la naturaleza es negada; y, en ambos casos, la naturaleza es desnaturalizada.
[2] ¿Cuál es diferencia entre tiempo
e historia? El tiempo es una realidad “física”: el tiempo pasa para todos: para
los hombres pero también para las hormigas, los potus y los autos. En cambio,
sólo los seres humanos hacemos historia y vivimos historias: la historia implica
libertad, diálogo, encuentro o desencuentro, etc.
viernes, 24 de abril de 2020
Audio con la explicación de la Cuestión 2
En el siguiente enlace encontrarán el audio con la explicación de la cuestión 2 (menos el último punto -el punto 9- y las respuestas a las objeciones que son de fácil comprensión)
AUDIO DE LA CUESTIÓN 2
AUDIO DE LA CUESTIÓN 2
martes, 14 de abril de 2020
Cuestión 3: ¿Dios existe?
1. Objeciones.
1. La materia y
la evolución lo explican todo. No hay por qué admitir la existencia de un Dios.
2. Si Dios
existe ¿por qué no elimina el mal que hay en el mundo? ¿Por qué permite que
pasen cosas malas?
2. Respuesta general: Las “cinco vías” de Santo Tomás, en parábolas.
Primera vía: por el movimiento: La parábola de “El tren”.
En un
tren en movimiento: ¿qué hace el penúltimo vagón con el último vagón? Pues le
transmite el movimiento que él, a su vez, ha recibido del antepenúltimo, y éste
del anterior... Cada vagón transmite al siguiente el movimiento que ha recibido
del vagón anterior.
La
suma de vagones no genera movimiento. El movimiento procede de la locomotora,
que está al principio del tren y es muy distinta a los vagones. La locomotora
genera movimiento y lo transmite a los demás, sin haber recibido su movimiento
de otro.
Y no
es necesario ver la locomotora para saber que está ahí. Pues, supongamos que
llegamos a unas vías cuando ya está pasando un largo tren carguero. El tren
tiene cuarenta vagones, y nosotros llegamos cuando ya estaba pasando el
vigésimo vagón. No hemos visto la locomotora, pero sabemos que está ahí delante
porque el tren se mueve.
Explicación de la parábola.
La
primera vía que expone Santo Tomás para mostrar que Dios existe, es la vía del
movimiento. Ciertamente, Santo Tomás habla de la realidad del movimiento en un
sentido más rico que el mero movimiento local, que yo uso en la parábola. Pero,
igualmente, la sencillez de la parábola sirve para ilustrar su doctrina.[1]
Cada
ser que nosotros vemos que se mueve, es como un vagón del tren. Pues cada ser
que vemos ha
domingo, 5 de abril de 2020
Grabación de las explicaciones del primer encuentro vía Zoom
Primer encuentro Zoom
En el enlace anterior encontrarán las explicaciones que charlamos el jueves pasado.
En el enlace anterior encontrarán las explicaciones que charlamos el jueves pasado.
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